Ministra Tourné:

"Ganamos en conciencia, pero debemos actuar en consecuencia"

Además de la vivencia cotidiana, las estadísticas del Ministerio del Interior lo confirman: en la sociedad uruguaya, la violencia interpersonal está aumentando más que los delitos contra la propiedad. Daisy Tourné, ministra del ramo, lo explica así: «Hace rato que vengo hablando de la brutal violencia que tiene nuestra sociedad, que no es solo pegar: es no tener trabajo, vivienda, etc. Son parámetros que se incrementaron con un patrón cultural que tiene que ver con lo que se llama la posmodernidad o no, se discute. Me parece que combatimos mucho lo económico y mucho menos esta parte cultural y social; la fragmentación, la exclusión son expresión de violencia, no hay duda. Me quedé muy asombrada hablando con un grupo de jóvenes con formación, casi universitarios, que casi me pedían que tuviera actitudes más represivas sobre los planchas. Y los planchas odian a esos jóvenes. Eso es un síntoma de una sociedad profundamente enferma, que se rompió, que no tiene vasos comunicantes, en la que hay personas que nunca se van a contactar con otras, con barrios privados, encarcelados, o con asentamientos que tampoco se juntan con los otros. La sociedad que fuimos, integrada e integradora y que tanto nos enorgulleció, dejó de ser. Yo creo que son muy importantes todas las medidas sociales que este gobierno ha tomado a través del Ministerio de Desarrollo Social pero, para mi gusto, el sistema educativo tiene que reforzar actividades en ese sentido también, porque eso es el germen de la violencia. Al otro no lo considero un conciudadano, un compatriota, un igual sino un obstáculo».

Agrega Tourné: «Justamente, de los delitos contra la propiedad los que más impactan son los que llevan violencia: la rapiña, el arrebato, donde además de que te roban te pegan. El componente de violencia en la sociedad es preocupante y no se ataca solo desde la policía. La policía tiene que prevenir, tiene que estar presente, tratar bien a la población y reprimir si hace falta. Pero estos comportamientos que se generan integralmente, no desde un solo sector de la sociedad, tienen que ser atacados también integralmente. Uruguayos y uruguayas tenemos que entender que la violentización de los vínculos en las sociedades es un tema político, no partidario sino político número uno».

Otro tema que desvela a la ministra es la relación entre adultos y jóvenes. A su juicio » no hay contención, no hay preocupación. Si nos preocupamos es porque se armó el lío, después que el chiquilín o la chiquilina está preso, está en la droga, cuando ya no le llegás. Me pregunto qué pasó con nosotros…».

 

UN TEMA DE SEGURIDAD PUBLICA

El marco descripto no es ajeno a la violencia doméstica y sexual, que victimiza mayoritariamente a las mujeres, sin perjuicio de que su causa más profunda hay que buscarla en la asimetría de poder entre ellas y los hombres.

No obstante, Tourné evalúa que «No hemos llegado al óptimo, como no ha llegado ninguna sociedad, pero desde que yo empecé -cuando la gente no creía en la violencia doméstica ni de género, se reían, a hoy cuando si bien no hay una condena explícita ­que creo la está habiendo cada vez con más frecuencia- sí hay una conciencia social colectiva de que se trata de un problema, hemos avanzado un montón. Ya no es un problema de la pareja, de la familia, ya sabe la gente que es un problema social que nos involucra a todos. Ese primer gran paso está dado. El segundo gran paso es que es vergonzante y el tercero que es condenable y en ese estamos. Todo el mundo la considera vergonzante, algunos no la condenan, la justifican un poco, pero con mucho cuidado porque saben que es vergonzante. Lo que falta es ampliar la condena».

Sin embargo, cuando la gente clama por seguridad ciudadana, no incluye explícitamente la violencia doméstica. «No es el mismo tipo de reclamo, porque no sale tanto en la tele tampoco. A la gente no la están bombardeando todo el tiempo, como lo hacen con la rapiña. Pero si la gente se enfrenta al hecho, es testigo de él, lo rechaza ­responde Tourné – No hay la condena, ni la firme decisión de ir a denunciar, que tampoco la hay en la rapiña. No obstante estamos mejorando mucho. El incremento del 56% de denuncias por violencia doméstica que detectó este año el Observatorio de Violencia y Criminalidad del Ministerio del Interior, probablemente indique que hay más casos, pero fundamentalmente se debe a que la gente empieza a confiar en la policía».

 

«NO TE METAS», VIEJA MATRIZ

Sigue siendo frecuente que, recién cuando se asiste a un desenlace fatal, los vecinos digan que sabían que había problemas en la pareja, que escuchaban golpes, gritos y llantos, pero no lo denunciaron. Tourné reflexiona: «Cuesta muchísimo que tomemos una actitud proactiva en el tema, que asumamos el derecho que nos otorga la ley como ciudadanos de denunciar, con protección y garantía de anonimato. Nos cuesta involucrarnos a los uruguayos y a las uruguayas. No hemos vencido el `no te metás´ del país de la cola de paja de Benedetti, vieja matriz que se reforzó muchísimo con esto que yo llamo la cultura posmoderna, que es la cultura del desvínculo, individualista, de la competencia, la de las rejas, etc. Tenemos una cosa muy ambivalente entre eso que quiere ser moderno y eternamente joven, y creer que seguimos viviendo en el Uruguay del 50, cuando podíamos andar tranquilos a las 4 de la mañana. Nos cuestan mucho los duelos a nosotros, decir esta etapa se acabó y vivo en otra».

Están funcionando en los barrios las Mesas de convivencia y seguridad, en las que coinciden funcionarios del Ministerio del Interior, vecinas y vecinos. En ellas, el tema de la violencia doméstica «surge focalizado ­informa la ministra – La seguridad es muy compleja, los requerimientos de seguridad no son iguales en todos lados. En lugares como Toledo o Sarandí del Yi sale con fuerza brutal, y no son los únicos ejemplos. Acabamos de hacer una visita a Durazno junto con diputados, y es un problema que empieza a surgir. En otros lados aparece con más fuerza la preocupación por los gurises chicos».

 

¿LLEGA TARDE LA POLICIA?

Vecinas y vecinos, de esos que oían y sabían, repiten con frecuencia que la policía llega tarde… » Eso puede hablar de un pasado remoto. No creo que estemos en lo óptimo, pero me da la impresión de que de los actores que intervienen en este problema, el que ha recibido más formación es la policía», evalúa Tourné, para quien «si bien hoy todavía puede haber algún policía que diga que ese es un problema de la familia, a la gran mayoría se le prende la lamparita antes de meter la pata tan feo, aunque piense lo contrario. Creo que lo que faltaba era una instrumentación detallada de qué hacer, y para eso ya hemos aprobado las normas para el abordaje de situaciones de violencia doméstica hacia la mujer en dependencias policiales. (Ver pág. 9 de esta edición)

Una cosa es la teoría y otra cuando tenés la mujer enfrente en un estado de nerviosismo, de confusión, de no saber muy bien qué quiere. Seguro quiere que alguien le detenga la violencia pero el resto, como están los afectos de por medio, es un tembladeral. Son difíciles de contener esas denuncias».

Apenas el 1.37% de los recursos humanos policiales están asignados a la atención especializada en violencia doméstica y ni éstos ni la mayoría de los demás cuentan con buenas condiciones de trabajo. La ministra responde: «La falta de recursos es verdad. Pero siempre digo lo mismo cuando hablo con mis policías: yo fui maestra de escuela pública ganando 3 mil pesos y nunca dejé de enseñar a los niños que tenía enfrente. No les podía decir que yo no les enseñaba porque ganaba poco, no es una excusa. El profesional de la seguridad debe hacer lo posible dentro de sus medios para atender la demanda de la población. Si no, es muy fácil: se dedica a otra profesión».

Respecto de las depen
dencias policiales específicas, como comisarías de mujeres, Tourné estima que «Ya hay unas cuantas y me siguen pidiendo, porque todo el mundo se interesa en tenerlas y eso es muy bueno. Donde podemos las instalamos, pero lo mejor sería que en cada rinconcito del país donde sabemos que van a recurrir las mujeres que no tienen otros recursos ­porque la comisaría sirve para el parto, sirve para todo- hubiera policía que maneje el tema con fluidez aunque no esté especializada en él».

 

EL CUIDADO DEL CUIDADOR

La violencia doméstica también está presente entre efectivos del cuerpo policial. Enfrentado a esta realidad, el Ministerio del Interior ha creado un banco de datos que registra situaciones a la interna y se está organizando una atención especializada para víctimas y victimarios. «A su vez, estamos trabajando en la formación de un equipo multidisciplinario sobre la salud ocupacional de la policía, que nadie había atendido y a mí me preocupa mucho– advierte Tourné. Un policía hoy interviene en un tiroteo, mata y mañana a las 8 de la mañana está cumpliendo funciones. Es como muy disparatado. Después no nos puede llamar la atención que vengan rebrotes de violencia interna, la persona por algún lado explota…».

 

PROYECTO DE LEY DE  PROCEDIMIENTOS POLICIALES

El proyecto de Ley de procedimientos policiales, ya aprobado en el Senado y a estudio de la Cámara de Diputados, ha sido acusado de violar de garantías constitucionales y suscitado una fuerte polémica. Una parte de la misma refiere a los artículos que flexibilizan facultades policiales para allanar domicilios, inclusive durante la noche . «Es fácil criticar desde lo académico, pero acá tenemos que atender la realidad, sin duda respetando los derechos aunque sabiendo que hay zonas grises y difíciles. Si un policía pasa de noche por una casa y siente gritos desesperados de una mujer, niña o niño, diciendo `me mata, me mata`, no puede pasar de largo. Tiene que golpear la puerta, pedir permiso para entrar al jefe de hogar y tratar de entrar. Si le están dando una salsa brutal a unos niños y el policía sigue viaje hasta que el juez lo autorice, ya los mataron. Me preocupa que quizá no es purísimo el apego al derecho, pero hoy están pasando esas cosas. A esa gente que nos pega por la ley, yo les digo eso y que hoy no hay ninguna garantía porque no hay ley de procedimiento policial. Prefiero tener una herramienta que le dé garantías a la ciudadanía y reglas claras para proceder a la policía».

El artículo 126 del citado proyecto aclara que, en el caso de parejas, es suficiente que uno solo de ellos autorice el ingreso al hogar de la policía. También, entre los casos de fuerza mayor, autoriza el ingreso de ésta cuando pretenda evitar un mal superior al que ya se está produciendo. Ambas situaciones, que suponen igualmente dar inmediata cuenta al juez, son trascendentes en casos de violencia doméstica, mayoritariamente actuada en el interior del hogar y al amparo de su intimidad.

 

MEDIDAS CAUTELARES, TIERRA DE NADIE

Actualmente, hay muchas herramientas para luchar contra la violencia doméstica: la Ley 17.514 que establece una batería de medidas para prevenirla y combatirla, el Consejo Consultivo que la misma crea y en el que coinciden representantes de buen nivel de los actores involucrados, un Plan Nacional dotado de estrategias y acciones concretas que se está ejecutando, entre ellas. Pero, no todo está bien con la aplicación de la ley citada, particularmente en materia de seguimiento del cumplimiento de medidas cautelares, como la prohibición impuesta al agresor de acercarse o comunicarse con la víctima. » Ese es un terreno de nadie ­reconoce Tourné- Por eso se formó una comisión de trabajo integrada por representantes el Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu), del Ministerio del Interior y del Poder Judicial, que estudia qué modificaciones habría que hacerle a la ley para saber quién se hace cargo de controlar las medidas cautelares. Nosotros no lo podemos hacer, porque no nos corresponde. Viene una mujer y nos dice que el señor que tiene medidas cautelares no las está cumpliendo: el policía no puede hacer otra cosa que darle cuenta al juez».

 

–¿La policía no puede vigilar al hombre que ronda a la mujer?

–Aunque lo haga, tiene que dar cuenta al juez.

–Si la mujer lo ve por la ventana y avisa a la seccional correspondiente, ¿qué hace la policía?

–La policía tiene que ir, tomarle la denuncia y darle cuenta al juez.

–Respecto del agresor no puede hacer nada…

–Hasta que el juez lo disponga, no.

–Podría suceder que el agresor rompa la puerta y entre a vista y paciencia de la policía…

–No, esa es una agresión brutal, ahí sí se lo detiene. El asunto es cuando está merodeando: la policía solo puede constatar y dar cuenta al juez.

Ese el vacío que estamos discutiendo, que demanda modificaciones legales. Porque la policía es el brazo ejecutor de la Justicia, no podemos actuar por cuenta propia; tampoco podemos presumir delito porque se violaría una garantía legal muy importante, cuando la perdimos así nos fue. Merodear no es un delito, y no me refiero solo a violencia doméstica: me refiero a chiquilines, a jóvenes; juntarse en la esquina, caminar, no es un delito. Lo que la gente tiene que entender es que eso también pone en juego su libertad de circulación…

Desde algunos sectores de la sociedad se propuso que el propio vecindario colaborara con la policía en el control de las medidas cautelares. En los barrios la gente se conoce, los vecinos pueden observar los movimientos del agresor en torno a la agredida y tal vez estén en mejores condiciones que ella para evaluar los riesgos.

«Una cosa es la solidaridad entre vecinos que tiene que existir para superar el no te metás. Pero hay una delgada línea que puede cambiar la situación: el vecino no es policía ni es asistente de la Justicia ni actuario judicial. Deberían existir instituciones referentes, o el Poder Judicial debería tener otro nivel de dotación o de administración que le permitiera al vecino denunciar que a la mujer víctima de violencia doméstica no le están cumpliendo las medidas cautelares. Pero cuidado con adjudicarle al vecino un rol de vigilante o de buchón», advierte la ministra del Interior.

Tourné valora como muy positivo para resolver el problema del seguimiento de las medidas cautelares, el intercambio que se da entre la Policía y operadores del Poder Judicial en la comisión antes mencionada: «Son los que tienen las cosas en las manos todos los días y empezaron a decirse cómo las veían desde cada lado. Esos encuentros nos permiten conocernos, ver cómo actuamos mejor, porque en la realidad tenemos espacios de intersección».

 

LAS ARMAS, UN FACTOR  DE RIESGO ASOCIADO

La preocupación de Daisy Tourné por el porte de armas tiene larga data y pasó incluso por la elaboración de un proyecto de ley cuando era diputada. En la mayoría de las situaciones de violencia doméstica hay armas presentes, preferentemente de fuego. Se trata de un factor de riesgo asociado; el alcohol y las drogas también lo son. Actualmente, hay una comisión interministerial que está estudiando el tema, pero «Hay que sentarse en serio y definir una ley nacional de armas. No lo hemos podido abordar todavía, hace sólo 8 meses que estoy acá y todo al mismo tiempo no se puede», afirma la ministra.

Por su profesión, los policías portan armas, y a menudo protagonizan hechos de violencia doméstica en los que usan las de reglamento. Uno de los casos más sonados fue el de María Fernanda Rial, barrendera municipal asesinada a tiros
este año por su ex pareja policía, que la asedió por largo tiempo hasta llegar al desenlace fatal. «Tenemos institucionalmente resuelto cuando se le puede quitar el arma de reglamento a un policía, lo que actúa como factor de disuasión de la escalada de violencia que está protagonizando. Una denuncia de su víctima es una razón para hacerlo. Pero eso no da garantías totales. Al policía que mató a María Fernanda Rial se le había quitado el arma e iniciado sumario, pero consiguió otra, también de reglamento, y la usó», puntualiza Tourné. Se podría agregar que la solidaridad de cuerpo es muy significante, y en ese sentido es mucho el trabajo que tiene que hacer el Ministerio del Interior para cambiar no sólo la imagen sino la cabeza de sus efectivos.

 

AL FIN NUMEROS COMPLETOS

Desde la creación del Observatorio de Violencia y Criminalidad del Ministerio del Interior, se dispone de estadísticas oficiales en Uruguay, incluyendo las de violencia doméstica y sexual. Pero estas últimas son parciales, porque no incluyen los homicidios por esa causa y enmascaran muchas otras situaciones bajo delitos de lesiones, violencia privada, violación de domicilio, daño en bienes, etc.

Este año, por primera vez, se dispone de estadísticas más completas. Y ello a partir del compromiso asumido por el área que dirige el subcomisario y sociólogo Rafael Paternain de analizar todos los delitos contra la persona para descubrir su verdadera naturaleza. «Fue un esfuerzo impresionante, pero tratamos de cumplir lo mejor posible con el Plan Nacional de prevención, sanción y erradicación de la violencia doméstica», dice Tourné.

Otro logro a contabilizar es la inserción de un módulo de violencia de género en la currícula de las escuelas de policía, lo que ya se está instrumentando incluso en las departamentales.

 

LLAMADO A PARTICIPAR

Finalizando el extenso diálogo, la ministra del Interior hizo «un llamamiento a la participación en el combate de este enorme problema social que es la violencia de género a los hombres y a las mujeres, a todos los ciudadanos y las ciudadanas. Mientras no tengamos saneado este problema, si seguimos permitiendo que un género oprima al otro, no podemos hablar de la democracia que tanto nos enaltece a los uruguayos. Reafirmo que ganamos en conciencia pero debemos actuar en consecuencia, desde el entorno más cercano: cómo me muevo yo como persona, qué permito y qué no permito. Sobre todo estoy obsesionada con lo que le estamos transmitiendo a los jóvenes que están cerca nuestro. A veces veo lindos discursos y en el accionar me asusto».

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