De las Lanceras de Aparicio a "las Josefas"

Las mujeres han sido particularmente ocultadas por la historia oficial, aun las que tuvieron protagonismo político en las distintas etapas de la vida del país. Las militantes del Partido Nacional no fueron la excepción. Por eso, y por su impronta de promover una mayor representación de las mujeres políticas, la diputada Beatriz Argimón se ocupa del registro de las peripecias de sus correligionarias. Máxime cuando se verifica un retroceso numérico de convencionales femeninas tanto nacionales como departamentales de esa colectividad, así como una disminución de legisladoras. Tampoco el Honorable Directorio del Partido Nacional ha integrado a ninguna mujer.

 

AGENDA COMUN TRANSPARTIDARIA

Fundadora de la Red de Mujeres Políticas, junto a la senadora frenteamplista Margarita Percovich y la edila colorada Glenda Rondán, Argimón está participando de una movilización en todo el país que culminará con un gran encuentro nacional de políticas de todos los partidos a fin de mes en Montevideo. En lo que califica como » una experiencia impresionante de crecimiento en tanto actoras políticas trabajando una agenda política común», la autora de «Sin pedir permiso» aporta antes siete retratos de nacionalistas, la mayoría todavía en actividad, para mostrar que existir existen, lo que sucede es la resistencia a verlas y aun más a considerarlas, todavía gozan de buena salud.

 

BLANCAS QUE HICIERON HISTORIA

Comenzando por las gauchas que contribuyeron a construir la nación ­entre ellas las que resistieron el sitio de Paysandú- y fundándose en la poca historia documentada que existe, Argimón rescata algunos nombres: Rosa Rey Olaguibe de González, Josefa Catalá de Ribero, Juana González de Aberasturi, Manuela Marote de Raña, Isabel Abreu de Merentiel, Rafaela Francia de Ribero, Delmira y Magdalena Pons.

Lugar de destaque merece en el libro Josefa Oribe, cuyo nombre designa una plazoleta sita en Av. Luis A. De Herrera y Av. San Martín, y también al Centro de Estudios y Formación fundado en abril de 2007 por quienes se autodenominan «Las Josefas» y que preside Argimón.

Nacida en 1789 y más conocida como «Pepita» Oribe, fue hija de un coronel español y nieta del primer gobernador de Montevideo. Casarse con un naviero portugués profundamente antiartiguista, no impidió a Pepita mantenerse unirse a la revolución oriental. «La historiografía nacional la ha reconocido junto a Ana Monterroso de Lavalleja y a Bernardina Fragoso de Rivera como símbolo de mujer patricia, por su destaque en la lucha silenciosa, abnegada y sacrificada, como sostén espiritual de sus esposos o familiares», a lo que Argimón agrega que también «fue sostén de ideales propios (…) y sobre todo una mujer jugada abiertamente a su fe y convicciones, sin medir las consecuencias para sí, porque la causa estaba por encima de todo».

 

MILITANTES CONTEMPORÁNEAS

Con más de 90 años, Blanca Pura Pérez Pérez, oriunda de El Tala, Canelones, votó la primera vez que en Uruguay votaron las mujeres, en 1938. Radicada desde un año después en el barrio Peñarol de Montevideo, se convirtió en dirigente emblemática de la zona y aun sigue siendo referente para sus vecinos.

En el departamento de Cerro Largo, Myriam Alvez Vila fue edila tres veces consecutivas, presidió la Junta Departamental pero cuando pretendía postularse para diputada sufrió en carne propia la discriminación que tan bien conocen las mujeres políticas. Sin amilanarse, la actual secretaria general de la Intendencia Municipal de Cerro Largo creó su propia lista: la número 21, Alternativa Nacionalista.

Argimón cuenta que a los 84 años, Everilda Alvez de Vignoli. «La Negra» transmite «una energía avasalladora». Siempre militó en el Partido Nacional, aunque en soledad de género; en 1966 fue la única electa edila.

Amida Jardim nació en l931 en Bella Unión, departamento de Artigas. » Siempre hice lo que quise», dice, explicando que se las arregló para compaginar la militancia política con dos matrimonios y tres hijos y llegar a suplente de diputado.

Divier «Nenè» Villanueva es conocida por su doble militancia en el partido y por los derechos de las mujeres. Hizo política toda su vida, fue edila pionera compartiendo la Junta Departamental de Montevideo con la dirigente comunista Julia Arévalo, fue la primera mujer que encabezó una lista en el Herrerismo y ejerció la diputación. Pero también tuvo que » enfrentar mezquindades, sinsabores y traiciones de las que duelen mucho», revela Argimón.

Matilde Rodríguez Larreta, viuda del asesinado dirigente del Partido Nacional Héctor Gutiérrez Ruiz, presidió la Comisión por el Voto Verde que promovió la derogación de la llamada Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, sin alcanzar el objetivo. Hoy, quien también fue diputada, manifestó a Argimón que «Nuestro partido no puede quedarse en el tema de los derechos humanos en el episodio de la Ley de Caducidad, que es una anécdota; tenemos que, muy especialmente a los jóvenes, hacerles conocer toda nuestra historia».

 

UNA CUESTION DE DEMOCRACIA

Con un capítulo especial dedicado a «Las Josefas», que trabajan especialmente por el fortalecimiento de la militancia de las mujeres blancas pero, en general, por alcanzar la igualdad de oportunidades para el acceso a cargos legislativos departamentales y nacionales, ejecutivos y de dirección partidaria, termina el libro de Beatriz Argimón, no sin que antes la diputada agradezca «por lo compartido, por lo que todavía nos quede por pasar, con orgullo de ser una `Josefa` y por el compromiso que esto conlleva».

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