Sexo a la carta

Tengo 25 años y llevo casi seis de pareja con una chica de mi misma edad. Al año y medio de estar de novios comenzamos a tener relaciones (ambos éramos vírgenes hasta ese momento) y ya desde un principio las cosas no salieron como uno espera o sueña.

A la falta de tiempo y lugares donde intimar, se le sumó la ausencia de orgasmos en mi novia al realizarse el coito, que hicieron que empezaran a surgirnos dudas, desganos y malhumores, sobre todo a ella.

A esto se le agrega mi falta de control sobre la eyaculación, aunque me cueste admitirlo. Dependiendo del momento, hay veces que aguanto menos de cinco minutos, cosa que me trae grandes disgustos, ganas de no tener más relaciones y hace que, por momentos, me sienta poco hombre. Por lo general, esto sucede con la primera eyaculación; si seguimos teniendo relaciones, duro un poco más en la segunda, pero no siempre podemos, por falta de tiempo.

Me gustaría saber si es posible que su falta de orgasmo se deba a mi poco «aguante», ya que ella quizá precise más tiempo de relación sexual.

Leí que la eyaculación precoz es característica de las personas que tienen como pareja a anorgásmicas (quiero aclararte que teniendo sexo oral, ella no tiene ningún problema y sí tiene orgasmos). Leí en tus columnas que es común la falta de orgasmos en la mujer y que al producirse el coito hay que acompañarla masturbándola a la vez, cosa que realizamos pero que terminan excitándome demasiado.

Una cosas que puede provocar este padecimiento, según leí, puede ser la ansiedad, cosa por la cual me caracterizo.

Traté de masturbarme menos, porque pensé que podía haber modificado mis tiempos de eyaculación.

Además, comencé a averiguar con amigos y fue peor porque me produjo envidia, ya que había algunos que dijeron que, de primera, aguantaban una hora o más y tenían varias veces sexo en una misma noche, cosa que me cuesta ya que preciso una recuperación de por lo menos 10 minutos entre vez y vez.

Ella me tiene mucha paciencia y yo también, somos muy comunicativos en todo aspecto y nos queremos muchísimo pero siempre tengo el miedo, aunque ella me lo niegue, de que se canse de esta situación.

Ella dice que la culpa es suya, pero yo creo que es mi problema el que produce todo lo demás. Habitualmente tenemos relaciones con preservativos, pero cuando no los usamos fue peor, no duré nada, sentí todo mucho más. También se me hace imposible tener relaciones estando yo arriba. Me encantaría que me ayudaras y que respondieras a mi carta.

También he visto que, cuando se habla en tu columna de eyaculación precoz, recomendás que se vaya a un sexólogo para que indique los ejercicios a realizar. Ante esto me gustaría saber cuánto cuesta una consulta personal contigo y si tengo que ir con mi pareja.

Por favor, en cuanto tengas un tiempo, respondeme, porque ya no sé a quién recurrir ni sé qué hacer. Espero puedas ayudarme.

Es posible que la falta de un contexto adecuado en el cual poder distenderse, influya tanto en tu eyaculación precoz como en su ausencia de orgasmo. El temor a ser descubiertos, la falta de tiempo, etc., suelen incidir en ambas disfunciones.

Referirse a una mujer diciendo que es anorgásmica, supone que no puede tener nunca un orgasmo. O sea que, si los tiene con sexo oral y no durante el coito, es porque en esta última práctica no recibe los estímulos que necesita y, por lo mismo, es lógico que pierda interés en repetirla.

La eyaculación precoz no impide que la mujer llegue al orgasmo en ese encuentro, depende de la actitud de ambos y de que sigas o no estimulándola cuando tú lo tienes.

En Sexología se habla de autoestimulación más que de masturbación porque su traducción del latín es «profanar con la mano», siempre referido a uno/a mismo/a. Cuando se estimula a otra persona se considera que son juegos sexuales de la pareja.

Las contracciones propias del orgasmo siempre se producen en la vagina, independientemente de qué lugar haya recibido los estímulos o la forma que se hayan prodigado; por lo mismo, lo importante es poder disfrutarlo y no preocuparse tanto por cómo se originó.

La autoestimulación, si bien no tiene nada de malo, puede acostumbrar a un tipo de estímulos que sólo uno/a mismo/a sabe prodigarse y también a no tener en cuenta las necesidades del/la otro/a. Pero, al contrario de lo que piensas, puede disminuir tu ansiedad en el momento del coito el haberte autoestimulado antes. No hagas caso de los «cuentos» de tus amigos, puede haber quién exagere su rendimiento sexual para quedar mejor ante los demás. El período refractario o de descanso entre un coito y otro puede alargarse o acortarse según múltiples variantes: la principal es el deseo de la otra parte por repetirlo, también el cansancio que se tenga. De más está decir que lo que más valora cualquier mujer no es la cantidad de orgasmos del varón sino la calidad de la relación sexual toda, en especial, su generosidad a la hora de pensar en ella.

Los ejercicios para la eyaculación precoz se indican personalmente, porque no son los mismos para todas las personas y es muy importante que se realicen correctamente.

Si trabajas bien, entre sesión y sesión, puede bastar con una consulta cada quince días, durante unos pocos meses. Cuando surgen problemas psicológicos puede extenderse más el tratamiento y/o requerir de encuentros más frecuentes. Es lógico que te aumente la sensibilidad si no usas preservativo. Es importante saber cuáles son las posiciones que favorecen más la relación de la pareja y aprovecharlas.

Por otros datos sobre la consulta te agradeceré me llames al 099 62 84 08.

La psicóloga y sexóloga Soledad Márquez contestará, a través de esta columna, las preguntas que se le dirijan al teléfono 9084510, al e-mail [email protected] o a la redacción de La República de las Mujeres (Avda. Garibaldi 2579, Montevideo).

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