Semana del parto respetado
Humanizar el parto y el nacimiento es respetar los tiempos de la naturaleza», proclama la Red Latinoamericana y del Caribe para la humanización del parto y del nacimiento (Relacahupan), para quien la participación de las y los profesionales de la salud debe limitarse a acompañar sin intervenir si el proceso es normal.
«Dar a luz plenamente es posible si le devolvemos a la mujer la seguridad perdida, preparándola para un nacimiento en el lugar que ella escoja y que le dé seguridad, rodeándola de un ambiente cálido, acompañada por las personas que forman su núcleo de amor y amistad, y dejándola asumir la tarea de acuerdo a sus creencias y necesidades», describe la Red.
La institucionalización de los partos determina que exista una serie sistematizada de controles sobre la mujer y el bebé, que se transformaron en rutinas que no distinguen oportunidades ni están avaladas por justificaciones científicas. A menudo resultan molestas, dolorosas y algunas pueden ser potencialmente riesgosas, a juicio de Relacahupan.
Entre esas rutinas están las que apuran el proceso de nacimiento, transformando un hecho fisiológico en un acto médico. Comienzan por la internación precoz de las embarazadas. El ambiente ajeno y a veces hostil puede dar paso a la adrenalina que inhibe la secreción de la oxitocina que desencadena las contracciones. Acostada, con movimientos y acceso a alimentos y líquidos restringidos, se le administra oxitocina sintética para retomar el ritmo interrumpido. Pueden llegar a agregarse prostaglandinas para acelerar más, y hasta romper artificialmente la bolsa de líquido amniótico, quitándole una protección vital al bebé.
La epsiotomía (corte de la vagina para facilitar la tránsito), tirones de la cabeza u hombros para que el bebé pase más rápido por el canal de parto, son otras de las intervenciones que cuestiona la red cuando se practican sin estar justificadamente indicadas.
Con el bebé afuera, también es una rutina cortar el cordón antes de que deje de latir, y comenzar con las intervenciones sobre su cuerpo, que incluyen aspiración de secreciones, sondas, vacunas, profilaxis oftálmica, medidas, etc.
«El único apuro, si hubiera alguno, es estar sobre el pecho de su madre, en intimidad y silencio, con una temperatura e iluminación ambiental adecuada a sus necesidades. Así el bebé, que recién llega a este lado del mundo, puede recuperarse de su enorme esfuerzo y reconocerse con su mamá y su familia. Esto es lo único que no puede esperar», afirma Relacahupan, que se creó en 2000 en Fortaleza, Brasil.
ACTIVIDADES
En la Semana Mundial por un Parto Respetado, en Uruguay también se difundirá el texto de la ley 17.386 de acompañamiento en el parto, vigente desde el año 2001, y la reglamentación aprobada recién este año.
El 17 de mayo, a las 18 horas, la Casa de la Mujer de La Unión ofrecerá un actividad abierta, donde se proyectarán los spots publicitarios y filmaciones de partos humanizados, con posterior discusión.
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