Adiós, Ramona
La comandanta Ramona, indígena tzotzil bajo cuyo mando estuvo la estrategia de la toma de la ciudad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, durante el levantamieto armado del EZLN el lro. de enero de l994, falleció el pasado 6 de enero.
Al dar la noticia y visiblemente emocionado, el delegado Zero anunció la suspensión de la gira programada como parte de «La otra campaña» hasta después de sus funerales.
La primera vez que los zapatistas aparecieron ante la prensa internacional había una mujer entre ellos: la comandanta Ramona. De rango superior al subcomandante Marcos y miembro del Comité Indígena Revolucionario Clandestino, antes de unirse al EZLN trabajaba como bordadora.
Durante una década se ganó no sólo la admiración de las mujeres zapatistas, sino de los varones del movimiento. Muchos la recuerdan con un rifle colgado al hombro, usando pasamontañas con su tradicional vestimenta de los Altos de Chiapas.
En defensa de los derechos humanos de las mujeres, recorrió comunidad por comunidad hasta darle forma a la Ley Revolucionaria de las Mujeres, dada a conocer pocos días después del levantamiento de l994.
Ramona había nacido en Chiapas en l959. Desde hace una década desafiaba la muerte luchando contra un cáncer en ambos riñones, no obstante lo cual no abandonó su cruzada a favor de las indígenas y de las artesanas, el derecho a la educación, la valoración del trabajo artesanaly la necesidad de escuelas especiales para mujeres. Para las y los chiapanecos, Ramona es más que una comandanta zapatista: se ha vuelto una leyenda investida con poderes casi míticos.
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