Mujeres en la carrera presidencial

Michelle Bachelet, abanderada del oficialismo chileno puede convertirse hoy, 15 de enero, en la sexta mujer que alcanza la Presidencia en las Américas en tres décadas.

La ex ministra de Salud y de Defensa lanzó una campaña proselitista basada en el compromiso de acabar con la pobreza extrema y resolver los problemas de educación, salud, vivienda y desempleo.

«Es fundamental generar empleo porque tiene que ver con el presente y el futuro. Pero el futuro lo vamos a construir adecuadamente si cerramos bien nuestro pasado», dijo en alusión a la búsqueda de restos de detenidos-desaparecidos de la dictadura.

 

COLOMBIA Y PERU EN LA MIRA

En Colombia, otra voz femenina alimenta esperanzas: Cecilia López, economista, investigadora, ex ministra de Medio Ambiente y ex directora del Seguro Social y de Planeación Nacional, única mujer en la contienda por la Presidencia de la República.

Considerada la precandidata del Partido Liberal (pero sin el aval del esa organización hasta el 12 de marzo de 2006), podría no ser respaldada porque hasta ahora ese partido se inclina por Horacio Serpa para enfrentar a Alvaro Uribe.

Desde Argentina se escuchó con fuerza en las elecciones legislativas de octubre las potenciales posibilidades que tendría la primera dama, Cristina Fernández, de cara a las justas presidenciales de 2007, cuando Néstor Kirchner termine su mandato.

Sin embargo, y pese al triunfo alcanzado en la provincia de Buenos Aires como candidata a senadora, esa es una hipótesis prematura aún que dependerá -según expertos- del acuerdo marido-mujer, o dicho de otra manera, de la decisión de Kirchner.

De resultar, Cristina, de 52 años, pasaría a ocupar un lugar entre las tantas que llegaron a la primera magistratura teniendo como base el capital político heredado de sus esposos.

En Bolivia, el ex presidente neoliberal Jorge Quiroga que perdió frente a Evo Morales, había llevado a una mujer como candidata a la Vicepresidencia: María Reneé Duchén, una cara bonita de la prensa televisiva.

Las encuestas sobre intenciones de voto con rumbo a las elecciones peruanas de abril de 2006 también muestran a la ex legisladora Lourdes Flores, de la derechista Unidad Nacional, con opciones para llegar al sillón presidencial. También se lanzó la candidatura de la empresaria independiente Jeanette Enmanuel, quien finalmente declinó su postulación debido a la oposición de diversos sectores de su agrupación.

En aquel momento, más de uno dijo en broma que Jeanette -dueña de una empresa de productos naturistas de salud y belleza- fue presentada para promover al debilucho y desmaquillado Perú Posible (de gobierno) con la fuerza de la «uña de gato y cremas hidratantes».

 

LUCHANDO CONTRA LA CONSPIRACION SILENCIOSA

Sea cual fuera la causa del ascenso, las mujeres continúan ganando espacios en el ambiente social, y ahora se muestran entusiasmadas por la idea de cambiarle el rostro al frente político que las gobierna.

Un miniejército ejerce cargos de mucha responsabilidad no sólo en el Ejecutivo: también en el sector privado. En Paraguay, cientos de ellas se preparan mediante seminarios, estimulados por el presidente Nicanor Duarte, para competir en las justas de 2008. Muchas miradas se dirigen ahora hacia ellas con la esperanza de alcanzar un mundo diferente.

Por lo general, tras su llegada al poder se tipifica la violencia intrafamiliar como delito, se da apoyo a madres jefas de familia y seguridad social a desempleadas, entre otras medidas.

«Tener mujeres electas en cámaras y otros puestos puede ser importante para que los Estados adopten políticas relevantes en la vida de ellas», destacó el Instituto para la Investigación de Políticas Públicas para Mujeres con sede en Washington.

Sucede que rara vez una mujer inició un conflicto armado: las guerras las han llevado a cabo los hombres; guerras cuyas primeras víctimas han sido, precisamente, las mujeres: las niñas, las madres, las ancianas.

Sin embargo, en el mundo sólo 53 mujeres alcanzaron la presidencia en 51 años; cinco de ellas, en Latinoamérica: María Estela (Isabel) Martínez de Perón, en Argentina (1974-1976); Lydia Gueiler Tejada, en Bolivia (1979); Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997), en Nicaragua; Ertha Pascal Trouillot, en Haití (1990); y Mireya Moscoso (1999-2004), en Panamá.

Todas ellas, como las que hoy aspiran a la banda presidencial, enfrentaron un camino de paradigmas y estereotipos, lo cual implica más exigencias y esfuerzos.

Todavía es muy fuerte la conspiración silenciosa que les dificulta su desarrollo; por eso, muchos se inclinan por pensar que la actual aceleración de la carrera femenina hacia el mayor puesto de poder es parte de la estrategia de determinados partidos para mantenerse.

Si así fuera, ellas no pierden en el juego.

 

(Prensa Latina/Cimac)

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