El agua no es champán

Querida Reina de Corazones:

No estoy segura de estar enamorada del veterinario de mi perro pero es algo verdaderamente profundo lo que siento. No es de mucho hablar de sí mismo, pero eso a mí no me preocupa porque es absolutamente maravilloso escucharlo hablar de perros y gatos y también de perras y gatas. Fue por él que me enteré que el rey Juan Carlos de España contrató a un especialista canino para educar a Tucho, su futura mascota, en las diferentes situaciones protocolares que se le vendrán encima en el mismo momento en que ponga una pata en el Palacio de la Zarzuela. Fue también a través suyo que me enteré que en Australia es cada vez mayor el número de perros y gatos que toman antidepresivos para combatir sus desórdenes «obsesivos-compulsivo», así dijo él. Me explicó que eso hace que los perros y gatos se muerdan la lengua, giren sobre sí mismos, no dejen de parar de lamerse o corran detrás de su sombra. Todo eso a mí me produjo una tristeza enorme y no pude evitar que los ojos se me llenaran de lágrimas pensando en mi cocker girando sobre sí mismo para siempre. Él percibió mi sensibilidad y se acercó amorosamente con un vaso de agua que yo tomé como si fuera un elixir mágico que nos unía para siempre. Todo esto es la parte bella de lo que quiero contarle. La parte triste se inició cuando a raíz de ese intenso encuentro, empecé a llevar a mi cocker para pesarlo (tres o cuatro veces a la semana). Después de la segunda vez él me demostró una indiferencia que me dejó helada y me asaltó algo así como impulsos «obsesivos-compulsivos» que me llevaron a morderme la lengua por no gritarle de frente todo mi amor. Ahora no sé que hacer, realmente no sé qué hacer. Espero que pueda ayudarme.

Marta Elena G.L.

 

Estimada amiga:

Creo que lo primero que tiene que hacer es tranquilizarse. Saque a pasear a su cocker pero trate de no pasar por la veterinaria. Al principio seguro que le va a costar, pero irá comprobando de a poco que comenzará a sentirse más tranquila y en este momento eso tiene que ser lo más importante para usted. De alguna manera usted tiene que dejar de girar alrededor de ese hombre, sin llegar al extremo de tener que morderse la lengua. El amor, mi estimada amiga lectora, generalmente es otra cosa y si bien a veces nos hace ver un vaso de agua como si fuera una copa de champán, eso es una simple alteración circunstancial de los sentidos. Con esto quiero decirle que tanto usted como yo estamos seguras de que él no tiene ningún interés en usted fuera de su relación comerciante-cliente. Cosa que actualmente, y perdóneme la franqueza, también pongo en duda. Tranquilícese por su bien y por el de su cocker. Salga a caminar sin estrés, sin expectativas, y en caso de que su cocker tenga realmente alguna dificultad canina, vuelva como si no hubiera pasado nada. Trate de no provocar ninguna conversación que tenga que ver con la depresión de los perros australianos y en caso de que por alguna razón se dé cuenta que le vienen ganas de llorar, váyase lo antes posible, sin aceptar, bajo ningún concepto, un vaso de agua. Mucha suerte.

La Reina

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