Maternidades

I   MAMA Y MAMA

Ninguna de las dos mujeres, profesionales ambas, había tenido hijos con anterioridad. Cuando formaron pareja, el deseo de descendencia fue fuerte. No les resultó fácil concretarlo, ya que aunque legalmente no está prohibido, la mayoría de los especialistas se niegan a inseminar a una mujer sola o en pareja con otra a partir de un banco de semen. Sorteado este obstáculo, el bebé será inscripto en el Registro Civil como hijo biológico de madre soltera, pero en la práctica se integrará a una familia compuesta por ella, la otra mamá, abuelos y tíos biológicos y de los otros.

La condena de la Iglesia Católica cordobesa no se hizo esperar: «La inseminación artificial de una pareja de lesbianas es antinatural. La maternidad no es un derecho, uno no puede tener un hijo como un bien o una cosa», afirmó el padre Pedro Torres, especialista en teología moral, a nombre del Arzobispado. Sin embargo, hay voces discordantes: «La maternidad es un derecho que no se frustra por el hecho de que la concepción sea diferente», retrucó el cura Guillermo Mariani.

 

II   AZAFATAS NO

Tras un pedido realizado por la ex pareja de la mujer, la jueza de familia de Quilmes Elsa Cernuschi, le revocó a la madre la tenencia de la niña de 4 años, y se la otorgó al padre conjuntamente con la potestad de elegir un jardín de infantes, porque pasa mucho tiempo fuera de su casa a causa de su trabajo. Mientras que a la azafata, que trabaja en Aerolíneas Argentinas y realiza vuelos internacionales habitualmente, le impuso un régimen de visitas de 4 horas diarias. La sorpresa de esta fue mayúscula: «Yo vuelo 9 días al mes y el resto estoy en Buenos Aires. Lo que me llama la atención es que cualquier otra madre  si trabaja- no tiene todo ese tiempo para estar con su hijo», afirmó. Su abogado, que ya apeló el fallo, aclaró que viola el Código Civil, que textuamente establece que los hijos menores de 5 años quedarán a cargo de la madre salvo «causas graves que afecten intereses del menor».

 

III   POR MIEDO A LA FAMILIA

Rita, 21 años, llegó al juicio acusada de haber arrojado a su hija recién nacida por la ventana del departamento donde vivía con su familia, luego de matarla con ocho puntazos de tijera. El fiscal reveló que los informes periciales indican que «sufrió un trastorno mental transitorio» y que «actuó en un estado de schock bajo presión de sus familiares» al momento de cometer el crimen. Las pericias también determinaron que la chica «ni siquiera sabía que estaba embarazada», y que «atravesó una situación de enajenación y negación de la existencia de ese hijo». La Sala Segunda del Crimen de Paraná, provincia argentina de Santa Fe, la absolvió al tiempo que prescribió un estricto tratamiento médico para ella y su grupo familiar.

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