Primeras ordenaciones en América

Cuatro sacerdotisas y cinco diáconas -ocho estadounidenses y una canadiense- fueron ordenadas en una ceremonia, la primera en América, que tuvo lugar el 25 de julio en un barco sobre el río San Lorenzo, fronterizo entre la provincia canadiense de Ontario y Estados Unidos, en presencia de cerca de 200 personas. Se eligió ese lugar porque ningún obispo católico tiene jurisdicción sobre él, evitando así que el proceso organizado por la Conferencia para la Ordenación de Mujeres (WOC) fuese detenido.

A pesar de ello, su destino es la excomunión, al igual que tres de las mujeres ordenadas en 2002 y excomulgadas por el entonces cardenal Joseph Ratzinger que oficiaron la ceremonia (una alemana, una estadounidense y una sudafricana). «En 2002, la ordenación se produjo en medio de la crisis causada por las revelaciones de abusos sexuales, de acusaciones y pruebas de pederastia, pero el Vaticano consideró que castigar a las mujeres ordenadas era la máxima prioridad», recordó Joy Barnes, directora ejecutiva de WOC). Agregó que la nueva ordenación «No es un desafío directo contra Ratzinger: estaba planeada desde mucho antes de que se procediese a la elección de un nuevo papa».

Reconoció, en cambio, que es un intento de cambiar la estructura de la Iglesia Católica, que se niega a aceptar el sacerdocio femenino tal y como lo han hecho casi todas las confesiones cristianas, o de que al menos «inicie un diálogo. Nos sentimos como en una relación de padres a hijos donde se nos dice lo que está bien o no. Todas somos adultas dispuestas a hablar».

El número de sacerdotisas sigue creciendo. La WOC cifra en doce las que ha sido ordenadas en todo el mundo, aunque se llegaría al centenar si se añaden las que ejercen sin haber sido ordenadas.

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