Agenda sin Pitágoras
Querida Reina de corazones:
A pesar de todo lo que me pasa y de todo lo que no me pasa, siento que en algún lugar mío sigo queriendo defender mi matrimonio. A lo largo de seis años lo he tenido que defender de muchas cosas y sobre todo de mi inseguridad acerca de si había hecho bien o mal en casarme. El siempre me pareció un hombre inteligente y a lo largo de los años hice la vista gorda a esa manera suya de decirme indirectamente lo que pensaba, sobre todo a través de refranes o citando a Séneca o a Maquiavelo por cualquier cosa que yo hacía o no hacía.
Muchas veces me ha dejado mensajes en la mesa de luz tipo «El buey solo bien se lame» o cosas así. Hace una semana me escribió en mi propia agenda una terrible frase que según la firma no es de él sino de Pitágoras. La frase dice que «El matrimonio es una suma de inconvenientes, una resta de libertades, una multiplicación de líos y una división de pareceres». A mí lo que más me afectó fue lo de la «división de pareceres» porque a esta altura estoy casi convencida de que tenemos pareceres muy distintos y eso me aterra. Pienso que tal vez no se anime a decirme directamente que nos separemos y yo me encuentro en un callejón sin salida. En la medida que usted pueda, quedo a la espera de su valiosa ayuda. Un abrazo.
Carmen J. de M.
Mi estimada amiga:
Paso por alto el contenido aritmético-social de la presunta frase de Pitágoras; paso también por alto el refrán del buey. Lo que no puedo pasar por alto es que su marido haga uso de su agenda como si fuera algo propio. Me parece una invasión maquiavélica. Una forma de colonialismo patriarcal mucho más severa si se quiere que el antiguo derecho de pernada. La agenda de las mujeres es siempre algo tan íntimo a la que, fíjese, ni siquiera acceden los ginecólogos. El drama de una mujer que pierde su agenda tiene una magnitud tal, que deberían sin duda crearse consultorías de apoyo atendidas por profesionales capacitados para contribuir a elaborar un duelo que muchas veces puede durar meses y meses. Un duelo que en la mayoría de los casos deja secuelas tan lamentables como pueden serlo la fractura de la autoestima o contracturas en el lado izquierdo de la seguridad personal. Con esto quiero decirle que un hombre, bajo ningún concepto puede acceder en forma invasiva a la agenda de una mujer. Conozco, por suerte, hombres tan sensibles que son hasta incapaces de levantarla del suelo si a una mujer se le cae en un bar o en una entrevista de trabajo. Si ejemplos como el suyo cundieran en nuestras sociedades creería imprescindible crear agendas con alarmas. Realmente no sé si él quiere o no separarse. Realmente no me parece un dato a tener en cuenta. Trate sí de saber qué es lo que usted quiere. Y por favor, conserve su agenda en un lugar seguro, o destrúyala, hasta decidir qué va a hacer con Pitágoras y con el cuadrado de su propia hipotenusa.
Un abrazo.
La Reina
Compartí tu opinión con toda la comunidad