Senador chileno condenado por abuso sexual infantil
La conducta de Jorge Lavandero, acusado de cuatro delitos de abuso sexual infantil fue errática. Para eludir el juicio oral y librarse de ser confrontado con más de un centenar de testigos de la parte acusadora, admitió su culpabilidad, con lo que desató una conmoción política y judicial en Chile. Horas antes, en un juzgado civil, Lavandero había pagado a las familias de las cuatro víctimas una indemnización equivalente a 260.000 dólares.
Pero un día después, el senador chileno explicaba a la prensa que era inocente, responsabilizando a los medios de comunicación por «la presión» a que lo estaban sometiendo. Cuando llegó la sentencia condenatoria, alegó nulidad de lo actuado, reclamando el juicio oral al que había renunciado, lo que no fue aceptado por la jueza del Tribunal de Garantía de Temuco (más de 600 kilómetros al sur de Santiago), Georgina Gutiérrez.
EL CASO LAVANDERO
El «caso Lavandero» se inició el 29 de setiembre de 2004, cuando el fiscal Armendáriz inició oficialmente la investigación por abusos sexuales contra tres niñas y un niño que el senador del cogobernante Partido Demócrata Cristiano (que ahora lo expulsó de sus filas) habría cometido en su propiedad agrícola de Metrenco, una localidad rural cercana a Temuco. Se acumularon antecedentes de larga data sobre su inclinación a abusar sexualmente de menores, tanto en su entorno hogareño como en el de las familias campesinas que le prestaban servicios en su hacienda.
El 13 de diciembre de 2004, el senador salió al paso de las acusaciones afirmando ser objeto de una campaña de «rumores e infamias» que eran parte de una «conspiración malévola» con fines políticos. Llegó a sostener que esa campaña era promovida por transnacionales mineras que buscaban desprestigiarlo por haber sido el principal impulsor de una ley para cobrar regalías a las empresas extranjeras que explotan el cobre, principal fuente de divisas de la economía chilena.
El periódico «El Siglo», órgano del opositor Partido Comunista, apoyó a Lavandero y sostuvo que en la conjura estaba también involucrado el canal de televisión de la Universidad Católica, que en su programa «Contacto» había mostrado escenas del senador manoseando a una menor en su casa de Metrenco, grabadas a distancia.
Lavandero, un latifundista que fue firme opositor de la reforma agraria en los años 60, evolucionó a posiciones progresistas y democráticas y estuvo amenazado de muerte por agentes de la dictadura de Pinochet a comienzos de los años 80.
TRIUNFO DE LA VERDAD SOBRE EL PODER
Julián López, abogado representante de las víctimas de Lavandero, afirmó que se está ante «es un triunfo de la verdad sobre el poder, porque (el caso) enfrentaba a niñas que pertenecen a familias desprotegidas con una persona que ha ocupado los cargos más altos». La sentencia será apelada tanto por Lavandero, como por la fiscalía, que había pedido quince años de prisión.
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