Día internacional para eliminar la violencia contra las trabajadoras sexuales

Las trabajadoras sexuales también son víctimas de violencia por parte de desconocidos en los espacios públicos, clientes y proxenetas; esta violencia se presenta en forma de asaltos, agresiones, violaciones y asesinatos.

índice

La prostitución es una relación económica que ha existido en las diferentes etapas del proceso histórico social de la humanidad, si bien sus causas, condiciones, penalización o reconocimiento continúan siendo objeto de discusión y polémica -encontrando mayor o menor aceptación de acuerdo a las particularidades culturales de cada sociedad-, la realidad es que las trabajadoras sexuales son el grupo social más vulnerable a la violencia.

Las mujeres que han hecho de la prostitución su medio de vida se encuentran expuestas y sometidas constantemente al estigma y la discriminación en sus entornos familiares, grupos de amigos, comunidades y ámbitos académicos, esta situación –de no contar con grupos de apoyo- dificulta aún más las posibilidades de que las mujeres puedan abandonar este estilo de vida e insertarse en otros ámbitos económicos.

Pero además del rechazo social de los grupos de personas en los ámbitos en los que hacen vida, las trabajadoras sexuales también son víctimas de violencia por parte de desconocidos en los espacios públicos, clientes y proxenetas; esta violencia se presenta en forma de asaltos, agresiones, violaciones y asesinatos.

Aunado a la violencia específica que puedan recibir de particulares, también son víctimas constantemente de la violencia por parte de los órganos de seguridad donde son experimentan tratos crueles, humillantes e inhumanos, entre los que destaca las extorsiones, las amenazas de ser encarceladas, la violencia física, psicológica, verbal y principalmente sexual.
Estas situaciones de violencia experimentadas por las trabajadoras sexuales con frecuencia quedan impunes al no existir un aparato jurídico que las proteja, y en caso de existir son víctimas de la violencia institucional por parte de los funcionarios en los entes de denuncia quienes reproducen formas de discriminación y concepciones estigmatizantes. No obstante, estas formas de violencia aumentan cuando la trabajadora sexual es una mujer en condición de pobreza, afrodescendiente, indígena, transgénero, transexual, o con algún tipo de discapacidad física o intelectual.

En América Latina y el Caribe mueren por año cientos de mujeres sin que la justicia actuara al considerarlas como prescindibles al no responder a las expectativas y exigencias de la moral social patriarcal. Pese a ello, la situación social de las mujeres trabajadoras sexuales continua sin forman parte de las preocupaciones de la sociedad y menos aún de los Estados de la región.

Es esta impunidad y desinterés por las trabajadoras sexuales lo que crearía las condiciones para la ocurrencia de violencia contra ellas, como sería el caso de Gary Ridgway (el asesino de Green River) quien asesino a más de 49 mujeres, afirmando:  “Maté a tantas mujeres que me cuesta llevar la cuenta… Mi plan era matar a tantas mujeres que creyera que eran prostitutas como fuera posible… Escogía a prostitutas como mis víctimas porque eran fáciles de atrapar sin que nadie se diera cuenta”.

Es ante esta situación y posterior al asesinato de cuatro mujeres por Ridgway en Seattle, que se instaura el 17 de diciembre como el Día Internacional para Eliminar la Violencia Contra las Trabajadoras Sexuales, con el objetivo de sensibilizar sobre las múltiples y diversas formas de violencia a las que se enfrentan las mujeres en una sociedad que ha convertido su cuerpo en mercancía, visibilizar las muertes que nadie extraña o contabiliza, pero sobre todo demandar a los Estados la garantía del acceso a la justicia y el respeto sin prejuicios a los derechos humanos.

Esther Pineda G.
Esther Pineda G.
Leé más de Esther Pineda G.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje