Se levantaría el cerco para los habitantes de la zona de exclusión
Se supo que en pocos días se abriría el cerco sanitario para permitir a las familias que habitan esa zona se puedan desplazar fuera de la misma. Como se recordará, luego de la aparición del foco de aftosa, se creó una zona de exclusión. Un férreo cerrojo dentro del cual no sólo se eliminaron todos los animales (más de 20 mil), sino que se tuvo una actitud de rigidez con los desplazamientos de las personas que fueron impedidos de abandonar la zona. Sin embargo, ahora se afirma que dicha medida restrictiva será levantada en los próximos días.
Como se recordará, las autoridades nacionales actuaron rápidamente para controlar esta situación de emergencia con controles muy estrictos y «cierre de las fronteras» del departamento de Artigas para aislarla del resto del país. Pero hace unos meses, contradictoriamente, el Poder Ejecutivo «estaba autorizando el ingreso en toda la frontera de cualquier tipo de ración o forraje sin ningún tipo de control aduanero, sanitario o del Ministerio», afirmó el diputado Guarino.
Meses atrás, representantes de todos los sectores sociales, luego de una Marcha y Cabildo Abierto, formaron el Movimiento Social «Juntos por Artigas», con la finalidad de comenzar a resolver situaciones problemáticas de los artiguenses en conjunto, según informara vecinet-notici@s en su momento.
Una dramática situación
Sigue la situación angustiosa de la población artiguense, que sufre el aumento del costo de vida y la escasez, siendo marginada de sus fuentes habituales de abastecimiento desde Brasil, donde los productos de primera necesidad son mucho más baratos. Así lo informó en su momento La República del Litoral. Acompañaba ese informe una foto de la Asociación Agropecuaria de Artigas, que marcha por el centro de la ciudad con una pancarta que dice: «No somos el problema, somos la solución».
Mientras tanto, continúa el informe, empresas uruguayas están comenzando a distribuir distintos productos de procedencia uruguaya a precios varias veces mayores a lo que se acostumbra pagar del otro lado de la frontera. El supergás de procedencia uruguaya se distribuye a un precio cuatro veces mayor al brasileño, con la contra de que las válvulas y garrafas brasileñas son diferentes a las uruguayas.
Una tasación polémica
Por otro lado, los tasadores de ganado que trabajan en el área del foco de aftosa en Artigas se preguntan cómo se hace para ponerle precio a una vaca a la que sus propietarios llaman por su nombre. Esto es parte del drama que viven hoy unas 80 familias de pequeños productores que de la noche a la mañana se encontraron cercadas por un bloqueo sanitario y sin el ganado que hasta ahora había sido la base de su sustento. A esto se agrega la situación de cerca de 11 productores lecheros a quienes, si bien no están en la zona donde se declaró el foco de aftosa, las drásticas medidas impuestas para evitar la expansión de la enfermedad les prohíben comercializar su producción. Por esta razón, deben tirar diariamente cerca de 2.000 litros de leche y, a pesar de ello, subsistir y mantener funcionando el establecimiento sin ningún tipo de indemnización.
A su vez, la restricción absoluta de ingreso de productos de origen animal provenientes de la vecina ciudad brasileña de Quaraí crea serios problemas de abastecimiento a la población, ya que prácticamente duplicó el costo de vida en una ciudad donde el comercio agropecuario y sus derivados está paralizado, agrega el informe.
Jorge Rianni, integrante el equipo de tasadores enviado por la Sociedad Agropecuaria de Artigas para fijar el precio del ganado que será sacrificado en los operativos de rifle sanitario, considera que «cada tasador tendría que salir acompañado de un psicólogo». Al profesional le tocó trabajar en Colonia Rivera, formada por un grupo de pequeños productores. Rianni señaló que se encontró con gente «que está muy mal anímicamente y tuvimos la difícil tarea de ponerle precio a animales que, además del valor económico, tienen un valor sentimental» para sus dueños. Al momento de la tasación, el profesional «acuerda» el precio con el propietario del animal escuchando la oferta que éste le hace y, «si no es descabellada», se accede. «Es dramático pensar en establecimientos de 15 o 20 hectáreas en los que un día la gente se levanta y ¿qué come?, ¿qué le da a los perros?», se pregunta Rianni.
En cuanto a las intenciones de esos productores de volver a las tareas de campo, Rianni comentó que «la gente de la Colonia Rivera vive en el medio del campo y no tiene otra fuente de ingreso que no sean los animales que poseían; tampoco tienen otro modo de vida. Uno no puede decirles que agarren ese dinero y cambien de rubro porque lo que hacen no es un medio de vida sino un modo de vida».
Pequeños productores afectados
Si bien hasta el momento no se cuenta con cifras exactas del número de personas afectadas, se estima que son entre 80 y 90 familias, las que se encuentran en un área de 6.000 hectáreas a unos 2 kilómetros de la ciudad de Artigas. En esta zona, denominada área focal, está bloqueado el ingreso o la salida de personas por lo que deben ser abastecidas desde afuera.
Al problema que enfrentan quienes se encuentran en el área focal se agrega el de aquellos productores lecheros que están en la zona perifocal, dispuesta en un área de 25 kilómetros alrededor del predio donde se detectó aftosa. Se trata de 11 productores lecheros a los que, si bien no les sacrificaron los animales, se les prohíbe comercializar su producción, por lo que tiran unos 2.000 litros de leche por día.
A diferencia de quienes son indemnizados por el sacrificio de sus animales, estos productores no reciben ningún tipo de pago por la pérdida de su producción, a pesar de lo cual deben mantener funcionando sus establecimientos y, a la vez, subsistir. Según un trascendido atribuido al Poder Ejecutivo, se estaría promoviendo la instalación, por parte de Conaprole, de una planta para la elaboración de quesos artesanales que utilizaría toda esa leche que hoy se descarta.
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