Las camisetas y los vaivenes de la política
El Tábano apunta hoy su lanceta hacia el Herrerismo porque su diputado salteño, Luis María Leglise, está, sin dudas, dando que hablar. El siempre fue un seguidor consecuente (consecuente, dije, no obsecuente) de su líder nacional, el doctor Luis Alberto Lacalle. En una suerte de juego maniqueo, Luisito, reproduce y defiende todas las posturas y gambetas de su amado mentor político. Traga con disimulo los enchastres de los prohombres de su sector y logra con su reconocida bonhomía y sempiterno buen humor gambetear cuando alguien le manda un brulote. Oficio de político viejo le sobra a este dirigente que empezó en la política casi de pantalón corto, cuando andaba en una moto Vespa 150 cc y usaba melenita.
Ahora lo vemos que está saliendo a los medios locales a tomar cierta distancia del oficialismo y puntualizar críticas a la gestión de Jorge Batlle, particularmente en lo referido al Presupuesto quinquenal. No pierde oportunidad Luisito de imitar al Cuqui Lacalle en esos juegos de muleta política, tomando distancia y sembrando para recoger. ¿Recoger qué? ¿Quién sabe? A la hora del reparto de trompos y cuando hay muchos chiquilines el Herrerismo no quiere ceder terreno.
«Pero quien lo diría», afirma la gente, «tan fervoroso partidario que fue Luisito de Batlle en el balotaje y ahora le hace fintas y le juega a las escondidas. Pensar que los vimos ponerse la camiseta del actual presidente y salir a apoyarlo calurosamente. Ahora juega, como su líder nacional, a las gambetas, aduce disconformidades y trata de ver más lejos».
Sus adversarios nacionalistas, léase minuttistas, andan rumiando en la búsqueda de algún flanco débil para dársela «en la nuca» como vulgarmente suele decirse. Ahora lo acusan varios, entre ellos colorados, de jugar al juego de la mosqueta.
De querer puestos y no aparecer comprometidos. De querer repetir la misma actitud que en el período pasado de Sanguinetti, donde el Herrerismo estuvo en la coalición blanqui-colorada, pero quien hizo el gasto de imagen fue el ex presidente del Honorable Directorio del Partido Nacional, Alberto Volonté.
Ahora parece querer jugar el mismo juego, recibir los cargos, acompañar, pero exteriorizar aparentes discrepancias para no salvar algo de los costos. Leglise aquí, en su pago, hace el mismo juego. Lo que a este herrerista atípico lo ayuda su sempiterna cordialidad. Hace tripas corazón, exterioriza la mejor de sus sonrisas y hace bien los deberes que le manda el líder.
* El Tábano (el que pica y deja roncha)
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