Investigan discriminación en la Jefatura de Soriano
LA REPUBLICA tuvo acceso al expediente del sumario que se instruyera en la Jefatura de Policía de Soriano a raíz de los hechos denunciados en este matutino por la agente de 2ª Lilián Miranda. Como se recordará la funcionaria denunció que le habían «quitado el derecho a trabajar» relatando su peripecia desencadenada por una enfermedad producida por la función, al tiempo que denunció la falta de sensibilidad de parte de sus superiores ante sus problemas de salud.
Fue dada de baja el 24 de marzo de 2001, lo que desencadenó que la agente le enviara una carta al ministro Stirling en la cual le preguntaba: «¿Hay discriminación en esta Jefatura?», en virtud de que en la resolución por la cual se la daba de baja se argumentaba que no se encontraba físicamente apta para trabajar, actitud que se contrapone con otros casos de policías que habían sufrido diferentes lesiones en actos directos de servicios, e incluso en actividades particulares, y que habían sido redistribuidos.
Esta situación motivó que la agente le preguntara al ministro Stirling «¿Por qué yo no fui contemplada en mi trabajo?». Esta denuncia presentada por LA REPUBLICA derivó en el inicio de un sumario.
Altos funcionarios del Ministerio del Interior viajaron a Mercedes para tomar declaraciones a la agente Miranda, quien acompañada de su abogada ratificó y amplió sus dichos, compareciendo también cinco funcionarios policiales.
LA REPUBLICA tuvo acceso al expediente del sumario que se instruyera en Soriano donde comparecieron varios funcionarios policiales que aportaron el testimonio de sus casos que sirvieron para ratificar los dichos de la agente Miranda, cuando denunció que existían precedentes de policías que por haber sufrido lesiones fueron redistribuidos, de acuerdo a sus limitaciones físicas, en tanto ella, pese a los certificados médicos presentados y las múltiples operaciones que le realizaron, fue dada de baja sin ninguna contemplación.
En la carpeta N° 8810/01 se recaba el testimonio de los policías y de los funcionarios de la entidad médica que atendió la dolencia de la agente donde se ratifican las recomendaciones de los profesionales médicos que atendieron su caso y que coincidían en la gravedad de la enfermedad y en la necesidad de que la agente cumpliera tareas administrativas para no forzar la zona afectada. Opinión que desoyeron sus superiores instándola a cumplir la tarea completa.
En dicho expediente su superior manifiesta que «no tuvo en ningún momento deseo de incorporarla al cuadro activo de la seccional de la cual me encontraba al mando, por ser una personalidad dispersante que no favorecía en nada al servicio, perjudicando la disciplina». De acuerdo a los documentos y a las fuentes consultadas, esta afirmación llama la atención en virtud de que dicho expediente no contiene ningún informe sobre los posibles actos indisciplinarios de la agente, ni los motivos concretos por los cuales se la terminó dando de baja.
Actualmente Miranda, por intermedio de su abogada, solicita se le instruya una nueva junta médica (especializada en traumatología) para que estudie su caso, solicitando además la revocación de la baja. Este periplo comenzó varios años atrás cuando comenzó a sufrir los primeros síntomas que la llevaron a padecer 12 operaciones en sus pies, producto de las guardias en la zona céntrica y diferentes puntos de la ciudad con calzado inadecuado, lo cual le provocó la aparición de verrugas plantarias y tendinitis, y que siguió con todo un recorrido burocrático que parece no tener fin. *
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