Pánico en escuela de Barcelona por accionar de ex alumno

Secuestró a 25 niños y se rindió por una pizza

El joven, un ex alumno del establecimiento, el Casal del Angels, una escuela de L’Hospitalet de Llobregat, suburbio barcelonés y la ciudad de mayor densidad demográfica de España, actuó movido por las «necesidades económicas» de su familia, explicó la delegada del Gobierno en Cataluña, Julia García Valdecasas, en una rueda de prensa tras la resolución del secuestro.

El individuo, enmascarado y provisto de una navaja, había irrumpido poco después de las 16H00 locales (15H00 GMT) en una clase de quinto grado de esa escuela del barrio de Santa Eulalia, tomando como rehenes a 25 niños y a la maestra. Dos horas y media después, el joven aceptó liberar a 16 pequeños de unos 10 años.

Cuando sólo quedaban cinco niños por liberar, el secuestrador pidió una pizza que le fue llevada por un agente camuflado de repartidor, que lo redujo con un puntapié en cuanto le abrió la puerta para recibir el humeante y apetitoso alimento.

Los otros niños habían sido liberados gradualmente, a medida que el secuestrador iba siendo convencido por el negociador. El menor  cuya identidad no fue facilitada por las autoridades hasta el momento  entró en el centro «sin levantar sospechas» por ser el hermano de una de las alumnas del colegio, que estaba entre los niños secuestrados, y por haber estudiado también en esa escuela, cuyo actual director fue su profesor.

La negociación

Tras ser alertada, la policía aceleró la evacuación de los niños de las otras clases, que fueron trasladados a una escuela vecina diciéndoles que se trataba de un «zafarrancho», una práctica de cómo abandonar la escuela en orden y rápidamente en caso de urgencia.

Inmediatamente llegaron fuerzas de elite de la policía que se apostaron en lugares estratégicos, mientras un cordón policial rodeaba el establecimiento, una escuela donde estudian unos mil alumnos.

Valdecasas indicó que los negociadores  al frente de los cuales estaba el comisario Carlos Rubio  garantizaron al secuestrador que iban a buscar el dinero reclamado para el rescate. Rubio entabló negociaciones con el joven secuestrador al otro lado de la puerta del aula donde el agresor retenía a los alumnos.

Tras hora y media, el secuestrador dejó salir a 16 niños y pidió «comida y bebida». En lugar de un repartidor de pizza verdadero llegó un policía camuflado que redujo al secuestrador, explicó la delegada del gobierno.

El colegio está junto a un mercado, en pleno centro del barrio, en el que viven unas 40.000 personas, uno de los más populosos de L’Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad de Cataluña, con más de 280.000 habitantes, y la más densamente poblada de España.

En ningún momento el secuestrador recurrió a la violencia y los alumnos salieron ilesos de un suceso que, según expertos, podría haber dejado secuelas en el comportamiento de los menores si se hubiese extendido más tiempo o durante la noche.

Los primeros testimonios oculares de la liberación de los niños hablaron de unos chicos sonrientes y divertidos con la experiencia vivida, que reconocieron que en ningún momento fueron tratados mal por el joven secuestrador.

La consejera (ministra) de Enseñanza del gobierno catalán (la Generalitat), Carmen Laura Gil, aseguró que los niños retenidos durante casi cuatro horas «han superado con normalidad» el incidente, pero que sus padres vivieron «una pesadilla terrible». (AFP) *

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