Los taximetristas siguen acosados por rapiñeros
En carácter de urgente, los agremiados al sindicato de coches con taxímetro, instrumentaron una reunión para continuar analizando la grave y difícil situación que vienen afrontando, así como nuevos contactos con las máximas jerarquías de la Jefatura capitalina.
Los trabajadores se preguntan por qué se suspendieron los controles de los taxímetros que se venían realizando por piquetes policiales en puntos claves de la ciudad.
Estos dos nuevos delitos, que se suman a los dos anunciados en nuestra pasada edición, y a la sangrienta rapiña que se registró hace pocos días contra otro obrero del volante que resultó herido de un balazo, tuvo como escenario la zona del barrio Ferrocarril, dominios de la Seccional 21ª, no muy lejos de donde el obrero fue herido. La forma de actuar de los dos delincuentes fue igual al asalto donde hirieron al transportista, es decir, fue baleado por un sujeto que se hizo trasladar hasta determinado punto de nuestra capital y al llegar, apareció un segundo delincuente que guiaba una moto. Es un sistema que se ha utilizado en forma reiterada y consiste en subir un solo individuo al taxi, lo que despierta menos sospecha. También puede subir una mujer o una pareja, pero cuando llegan al lugar del destino, está otro delincuente esperando, que es quien concreta la rapiña.
Voceros oficiales consultados por este matutino, indicaron que no se descarta la posibilidad de que los autores del asalto ocurrido en la noche del viernes, sean los mismos que hirieron de bala al otro taxista.
Los transportistas, por su parte, creen que si la Policía mantiene un control de taxis en determinados lugares, esa tarea desalentará a los delincuentes y por otra parte, se ha comprobado que es algo que no molesta al ciudadano honesto que utiliza el taxi como medio de transporte y está dispuesto a colaborar.
El episodio a que hacemos referencia comenzó a desarrollarse en horas de la noche, cuando en la intersección de Bulevar Artigas y avenida Luis Alberto de Herrera, un individuo solicitó los servicios al conductor del taxi matrícula 22.627.
El ocasional pasajero pidió ser trasladado hasta el cruce de Camino Colman y Fortet. Momentos después, cuando llegaron a destino y el trabajador se disponía a comunicar el costo del viaje, por la ventanilla de su lado apareció otro delincuente que, sin mediar palabra, le aplicó varios golpes en la cabeza con la culata de un revólver.
La agresión fue de tal magnitud que dejaron semidesmayado al conductor, situación que aprovechó el otro individuo que había viajado en el coche, para robarle la billetera con todo el efectivo.
Ambos delincuentes escaparon en una moto, en forma idéntica al atraco anterior.
Minutos más tarde, el damnificado pidió ayuda y fue trasladado a un centro asistencial para ser asistido de las heridas que recibió en el cráneo.
El segundo asalto, que puso a todos los taxistas al borde de un nuevo paro general, se registró a las 2 de la madrugada de ayer.
Comenzó a gestarse cuando en la intersección de Chile e Inglaterra, dos hombres ascendieron al taxi placa 22.775 y pidieron ser llevados al Cerrito de la Victoria, exactamente al cruce de Chimborazo y Manuel Meléndez.
En ese lugar, ambos individuos encañonaron con revólveres al trabajador y le robaron toda la recaudación. La denuncia fue radicada enn la Seccional 12ª de la Dirección de Seguridad.
Medidas extremas
Ante la ola de asaltos contra taxistas, LA REPUBLICA recabó la opinión de un veterano comisario, quien señaló que «los taxistas deberían tomar, sobre todo en horas de la noche, algunas medidas de precaución. Sin alarmar al pasajero, de quien ignoran si es o no un asaltante, aunque pueden sospechar por su apariencia, al pasar por una comisaría, se detienen sin llamar la atención y explican a su pasajero que deben entregar un documento olvidado por otro pasajero. En la comisaría explican los motivos de su sospecha y el pasajero será identificado por los policías, quienes lo revisarán por si tiene un arma. Si no tiene, le piden disculpas y le dicen que son medidas de rutina ante la ola de asaltos y el taxista puede seguir con su pasajero. Pero si el individuo llega a estar armado o tiene antecedentes, seguramente lo atraparán o el mismo quedará en evidencia tratando de escapar cuando el taxista entre en la comisaría. En cambio, si es un ciudadano honrado, no tendrá reparos en que el taxista cuide su vida y se proteja».
«Y todo esto, dijo la fuente, es porque la mampara no cumple ningún efecto disuasorio contra los delincuentes. Cuando la colocaron, pensaron que el ataque del delincuente solamente podía venir desde el asiento trasero. Sin embargo, se ha demostrado que los delincuentes se sientan junto al conductor y otras veces, lo atacan por la ventanilla, como en numerosos golpes recientes».
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