La inocencia perdida
Con su detención en la tarde del martes se supo que no era ese delito el único que había cometido. Al menos otros dos se le comprobaron, como así también su participación en una agresión contra jóvenes en la zona del Prado. Sus incursiones siempre tenían como víctima a estudiantes o jóvenes.
Con una anotación en su haber enfrenta ahora su primer «juicio». Eran aproximadamente las 15 del martes. Tres amigas de 15, 16 y 17 años dialogaban en la Plaza Primero de Mayo, frente al Parlamento. Estaban aún vestidas con sus uniformes de liceales cuando una niña se les acercó, vestida con túnica y moña azul, al tiempo que cargaba sobre sus espaldas una mochila.
La recién llegada les pidió plata, recibiendo como respuesta de parte de las jovencitas un «no tenemos». La escolar pareció resignarse, pero en vez de retirarse abrió su mochila y sin más trámite extrajo de su interior un cuchillo de unos 15 centímetros de hoja y amenazó a las amigas, que quedaron paralizadas por la situación.
A tal punto que cuando la rapiñera les exigió la entrega de sus pertenencias no dudaron en acatar las órdenes. De esta manera obtuvo dos camperas, un anillo, una cadena y un reloj de pulsera. Guardó lo que pudo en la mochila y comenzó a correr. Comenzada su fuga las víctimas reclamaron ayuda, siendo asistidas en primera instancia por dos estudiantes que pasaban por el lugar.
La historia
Los jóvenes empezaron a perseguir a la ladrona, al tiempo que solicitaron apoyo a un agente que se encontraba en las inmediaciones, quien finalmente le dio captura. Se le incautaron los valores sustraídos, como así también el arma blanca.
El efectivo la condujo a la cercana Seccional 6ª y la entregó a las autoridades, que continuaron con el procedimiento de rigor. Fue identificada como JNAC, oriental de 13 años, poseedora de una anotación. En base a la indagación a la que fue sometida surgieron elementos que la vinculaban a otros episodios similares.
Se comprobó que había protagonizado dos arrebatos contra menores (uno en la estación Goes y otro en Paso Molino), a los que les robó sus relojes de mano. A su vez se la vincula con un caso de agresión de menores en El Prado, actuando en la oportunidad junto a un amigo.
Fuentes policiales señalaron a LA REPUBLICA que la niña reconoció los hechos y argumentó que cuando una campera le gustaba la quería tener. A su vez se explicó que hace poco más de un mes hizo abandono de la escuela a la que concurría, ubicada en las inmediaciones del Palacio Legislativo.
Se desconocía al cierre de esta edición su situación familiar, hecho que la Justicia también procura establecer a los efectos de adoptar una decisión.
Mientras aguarda declarar nuevamente en la presente jornada frente al juez de Menores de 2º Turno, ayer durmió por segunda noche consecutiva en la Comisaría de Menores, donde se encuentra alojada en calidad de «depósito».
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