Empresario en la Argentina y rapiñero en nuestro país
En total, la banda del empresario estaba formada por dos mayores y un menor y había cometido más de una docena de asaltos a gasolineras en los últimos meses. Ahora declaran ante el juez Penal de 3er. turno los primeros y ante el juez de menores el restante.
El «récord» delictivo de los tres individuos llegó a la recta final en horas de la tarde del martes pasado cuando –para mala suerte de ellos– decidieron cambiar de rubro y fueron a asaltar una joyería céntrica.
El trío, que estaba compuesto por dos uruguayos, un joven de 17 años y un hombre de 25, acompañados de un argentino de 27 años, se presentó en la joyería ubicada en la calle Mercedes 1990 esquina Vázquez. Allí encañonaron a dos mujeres, una de ellas embarazada, quien sufrió una crisis de nervios. Debido a este imprevisto el atraco tuvo que ser acelerado en su proceso y los delincuentes huyeron luego de apoderarse de unas alhajas por un valor estimado en mil dólares.
Al escapar por la calle Mercedes fueron vistos por testigos cuando subían a un automóvil VW-GOL matrícula argentina AOZ-068. Los gritos de las dos damas asaltadas atrajeron a varios peatones quienes procuraron auxiliar a las señoras. Uno de ellos tomó el teléfono del comercio y, recordando la amplia difusión que tuvo por TV el nuevo servicio de emergencia 911, llamó a ese número dando los datos y solicitando apoyo policial, y médico para la señora embarazada.
La entrada del nuevo servicio con el famoso número de auxilio fue muy positiva y exitosa, según la evalución hecha por el comando de la Jefatura capitalina.
El hombre que llamó pidiendo ayuda por la rapiña se manifestó un poco nervioso y la operadora lo tranquilizó al tiempo que le rogaba que le informara de lo sucedido. El testigo relató lo que había visto y dijo que los tres sospechosos habían escapado en un auto gris «VW-GOL» aportando la matrícula.
A partir de ese instante el operativo tuvo dimensiones de gran envergadura. Por un lado se enviaba una ambulancia y personal policial a la joyería, y por otro se alertaba a todos los móviles y dependencias de Montevideo sobre las características del vehículo ocupado por los delincuentes.
Con estos datos, cada comisaría desapachó unidades a puntos clave de la ciudad dentro de su jurisdicción.
La Seccional 13ª, ubicada en Cufré y Bulevar Artigas, hizo lo propio y una de sus unidades empezó a recorrer la avenida General Flores hacia afuera. Al llegar a la altura de Bulevar José Batlle y Ordóñez los efectivos avistaron al auto gris requerido.
Los delincuentes fueron alcanzados e interceptados, entregándose a los policías sin ofrecer resistencia, lo que permitió recuperar el botín completo que habían obtenido en la joyería.
La sorpresa
Una vez trasladados a la comisaría, los sospechosos fueron separados e interrogados, lográndose establecer sus identidades.
La sorpresa mayúscula surgió momentos más tarde cuando un oficial le informó al comisario José Figueroa que uno de ellos tenía semejanza muy firme con la descripción de un asaltante de estaciones de servicio, lo que aceleró el proceso en ese sentido.
Se solicitaron los detalles de los asaltos cometidos contra estaciones de servicio en los últimos cinco meses, surgiendo entre doce y quince de ellos, donde uno de los sospechosos habría intervenido en los mismos.
Pero las sorpresas no terminaban. En base a estos datos, los detenidos fueron reinterrogados pudiendo conocerse algunos detalles de la historia. Los dos mayores, que no tienen antecedentes penales se conocieron en Buenos Aires, donde el uruguayo posee una pequeña empresa.
Al surgir las notorias dificultades financieras en el vecino país, entre ambos surgió la idea de viajar a Montevideo para cometer una rapiña y retornar de inmediato para volver pasadas dos o tres semanas, cuando se suponía que ya habían dejado de buscarlos.
Según las indagaciones policiales confirmadas hasta el momento, el dúo se conectó con el menor, quien dijo que podía aportar un auto para los golpes. Esta idea fue denegada, ya que el uruguayo pensaba venir legalmente en su propio auto «VW» y una vez en el Uruguay le cambiaría la chapa, por otra también argentina, para que no lo relacionaran.
Hasta el momento, el empresario rapiñero y su amigo, junto con el menor, que en principio era solamente «campana», consumaron varias rapiñas en estaciones de nafta.
Entre ellas, se encuentran las de Garibaldi y José L. Terra, José Batlle y Ordóñez y Cádiz, otra en Ramón Anador, un atraco en la estación de Rivera y Soca, el siguiente en Rivera y Bulevar Artigas, una en José María Delgado y Avenida Italia y otras tantas no confirmadas hasta el momento.
Anoche, los dos detenidos mayores estaban contando de nuevo su historial delictivo, pero esta vez ante el juez Penal de 3er. Turno, mientras que el jovencito pasaba a la orden del juez de Menores competente.
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