Las incautaciones realizadas en torno a la mafia de Rivera empiezan a ser destruidas

Enterraron medio millón de dólares en cigarrillos falsos

Se trata de 10 millones de cigarrillos falsos de la marca Marlboro que fueron incautados en octubre de 2000 en la Zona Franca de Nueva Palmira como consecuencia de una denuncia presentada por el representante en Uruguay de la firma Phillis Morris. Fue ese el primer golpe dado en el marco de los operativos que terminaron con el descubrimiento de la mafia que operaba, básicamente, a través de la Zona Franca de Rivera.

El contenido de tres contenedores fue trasladado desde la mañana del viernes desde la zona franca local al vertedero, y allí luego de siete horas de trabajo los funcionarios municipales dejaron las 518.500 cajillas de cigarrillos falsificados hecha una enorme bola de papel y tabaco bajo toneladas de tierra.

Un total de cuatro peritajes, el último de ellos en los Estados Unidos, determinó que los cigarrillos incautados en el depósito de la firma Reils International SA, ubicada en el predio de Zona Franca de Nueva Palmira, tenían más de 20 diferencias con los cigarrillos de la marca original.

Según la información que obtuvo la Justicia desde su incautación, el tabaco para estos cigarrillos salió de Estados Unidos con destino a Asia, allí se falsificó la marca Marlboro y se colocó una etiqueta que indicaba que eran «Made in USA». Posteriormente, evadiendo los controles impositivos, iban en camino a ser introducidos en el mercado ilegal luego de ingresar al país como mercadería en tránsito, cobrándolos a un precio inferior al de los verdaderos cigarrillos de esa marca, generando así pingües ganancias.

La incautación de los cigarrillos que ahora terminaron convertidos en «abono» había estado a cargo de personal aduanero de Montevideo. Pero posteriormente el caso derivó en la Dirección Nacional de Información e Inteligencia del Ministerio del Interior, cuyos funcionarios profundizaron las pesquisas. De esta manera se logró comprobar que detrás de la operativa recién descrita, se encontraban policías, aduaneros y empresarios.

El caso terminó por «salpicar» al espectro político, ya que varios de los integrantes de la «mafia de Rivera» tenían contactos en ese ambiente. Incluso, uno de los principales en esa estructura, el aduanero Adolfo Gil Riveiro, estaba en comisión en lo de un diputado colorado mientras Inteligencia realizaba su trabajo.

Segunda quema

La reciente destrucción de los tres contenedores de cigarros truchos que estaban retenidos es la segunda que se realiza desde fines de agosto en torno a la misma temática. La primera había sido en Salto, cuando se incineraron 600 mil cajillas, que habían sido incautadas en diciembre de 2000, en el marco de las investigaciones reseñadas.

Como se recordará, a medida que Inteligencia avanzó en su trabajo, aparecieron grandes cantidades de cajas de cigarros en varios departamentos, como Artigas, Salto, Colonia y Rivera principalmente.

Se estima que, a juzgar por los plazos legales, en los próximos meses otras cargas requisadas tendrán el mismo destino. *

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