Descuartizó a su clienta y después fue a trabajar
Este caso, que provocó una verdadera conmoción en los departamentos de Canelones y Florida, tuvo su comienzo el pasado lunes al mediodía, cuando la infortunada Amanda Núñez, oriental, viuda, de 74 años, partió del pueblo Cardal de Florida hacia Santa Lucía. Llevaba consigo dinero en efectivo y varios cheques que en total sumaban un monto de 104 mil pesos, que pensaba depositar en el BROU de esa ciudad. Núñez, muy conocida en la pequeña localidad floridense, trabajaba desde hacía aproximadamente 20 años como comisionista. Debido a que estaba más cerca de Santa Lucía que de la ciudad de Florida, semanalmente viajaba al departamento canario para depositar dinero en el BROU y en otra institución financiera privada.
Al ver que la señora no regresaba, sus familiares decidieron presentar una denuncia ante la comisaría de la zona, que de inmediato se comunicó con la Jefatura de Policía de Canelones. En el atardecer de ese mismo día la Oficina de Prensa y Relaciones Públicas del comando departamental envió a los medios de comunicación una foto de la desaparecida y sus datos personales, pidiendo la colaboración de la población para dar con su paradero.
«Desde un principio pensábamos que se trataba de un homicidio», dijeron en la víspera fuentes policiales vinculadas a la investigación. Por este motivo, la investigación pasó a manos de la Brigada de Homicidios, a cargo del comisario Wilfredo Rojas.
En una primera instancia los investigadores reconstruyeron los pasos de la septuagenaria. Diversos testigos aseguraron que ella ingresó al BROU, pero al ver que había varias personas delante suyo optó por retirarse y volver más tarde, cosa que nunca sucedería. En ese momento un empleado del banco salió de la sucursal, detuvo a la mujer y partieron juntos hacia la casa del primero. Basándose en las descripciones brindadas por distintos testigos, a las 13 del miércoles varios efectivos de la Dirección Departamental de Investigaciones aguardaron disimuladamente en la puerta del banco por la que ingresarían los trabajadores.
En determinado momento observaron a un hombre cuyos rasgos coincidían con los datos recogidos, por lo cual lo detuvieron antes de que ingresara al local. LA REPUBLICA pudo saber que el ya procesado se llama Jorge Gustavo Rodríguez, oriental, de 43 años, un cajero que trabajaba en el BROU desde los 16 años.
Una hora antes, los policías habían hallado en aguas del arroyo Canelón Grande, a la altura del kilómetro 55 de la ruta 46, una billetera que en su interior tenía una foto del esposo de Núñez, fallecido tiempo atrás. Este elemento se sumaba a una caravana, un collar, un anillo y un dije con la letra «A» aparecidos sobre el puente Berinson.
A las 14 y 30 del jueves, en momentos que el sospechoso comenzaba a prestar declaraciones, policías y bomberos montados en una lancha rescataron del arroyo una bolsa de plastillera que flotaba entre unos arbustos. Al abrirla hallaron parte del tórax y la zona abdominal y pelviana de Núñez.
En el correr de la tarde el personal de la Brigada de Homicidios se dirigió a la casa del detenido, donde según las fuentes «se levantaron pequeños indicios». A la medianoche del jueves y tras varias horas de interrogatorios, el empleado bancario confesó que apenas llegaron a su casa asesinó a la comisionista, aparentemente de un balazo en la cabeza.
Media hora después retornó al banco y continuó con las tareas diarias. En la noche fue a cenar a Montevideo y de allí se dirigió a su vivienda, donde permanecía el cuerpo de Núñez. Entonces tomó un cuchillo y un serrucho, con los cuales estuvo hasta las cinco de la mañana cortando el cadáver en varias partes. Antes de que amaneciera diseminó los restos entre los puentes Berinson y Margat, ubicado sobre la ruta 11.
Al mediodía de ayer los bomberos rescataron debajo del último puente mencionado un miembro superior sin la mano y un miembro inferior sin el pie. Unas dos horas después hallaron la parte superior del torso. Aún resta por encontrar la cabeza, manos, pies, una pierna y un brazo.
Los informantes precisaron que dentro del auto del asesino se incautó un revólver calibre 32 con un proyectil detonado, aunque el hombre niega que le haya disparado. Sin embargo, existe la fuerte presunción de que antes de descuartizarla le habría pegado un tiro en la cabeza.
En su confesión señaló además que, aprovechando su vieja relación con la señora, le pidió que lo acompañara hasta su casa para entregarle un dinero que debía depositar.
Una vez en la finca la mató y lentamente cortó su cuerpo en varios pedazos, tarea que terminó en el amanecer del martes. Ese mismo día fue hasta el banco Acac de Santa Lucía y depositó buena parte del dinero en su cuenta personal, dado que antes del jueves pasado debía saldar una deuda de 38 mil pesos que tenía en esa entidad. Mientras tanto, durante los allanamientos a su vivienda los policías incautaron 20 mil pesos y 1.200 dólares en efectivo.
En la casa no había rastros aparentes de un descuartizamiento, comprobándose que el asesino había limpiado casi todo con abundante hipoclorito. Pero los sabuesos hallaron un zapato con restos de sangre, y también en un vértice de la televisión otro tanto.
Las jerarquías de la Jefatura canaria se reunieron ayer con los familiares de Núñez y le transmitieron toda la información existente sobre este sangriento hecho. Los restos de la víctima fueron sometidos a análisis de ADN, cuyos resultados estarán listos en los próximos días. La jueza de Canelones interrogó durante varias horas al empleado del BROU y sobre las 17 dispuso la reconstrucción en la casa del autor. Al cierre de esta edición Rodríguez fue procesado con prisión por «homicidio muy especialmente agravado».
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