Casi matan a otro agente de la Brigada de Asaltos

A pocos días del crimen del agente Arnais de la Brigada de Asaltos, otro integrante de esta dependencia estuvo a punto de perder la vida ayer tras mantener un tiroteo con un individuo.

Este logró escapar herido en un taxímetro, pese a la intensa movilización policial. El pistolero cuya identidad no ha sido establecida, le disparó al policía a «boca de jarro» cuando éste se disponía a identificarlo.

La bala hizo impacto en la cabeza del funcionario, aunque no corre riesgo su vida ya que se trata de un roce leve. Todo empezó sobre las 18 de la víspera cuando el equipo 569 de la Brigada de Asaltos, perteneciente al Departamento de Hurtos y Rapiñas de la Dirección de Investigaciones, se desplazaba por la calle Carlos Nery y Acrópolis en la zona de Flor de Maroñas.

Los funcionarios avistaron un auto marca Mercedes Benz 190, matrícula 732.916, ocupado por un hombre gordo, canoso, de unos 40 años, quien les resultó sospechoso. Tras interceptar el rodado, los policías descendieron para identificarlo, oportunidad en que el hombre, en forma sorpresiva, esgrimió una pistola de calibre 9 milímetros. Acto seguido disparó contra los funcionarios.

Fue en ese instante en que una de las balas hirió al cabo Omar Mieres, generándose un desconcierto momentáneo cuando sus compañeros notaron que perdía abundante sangre por la cabeza. El enfrentamiento duró pocos segundos, ya que el delincuente aprovechó la confusión para escapar en el automóvil, presuntamente robado.

Los funcionarios de la Brigada lo persiguieron por varias calles, mientras en otro vehículo trasladaban al policía herido al Hospital Uruguay Genta (ex Policial) donde se constató que la bala le había rozado el cráneo, y que por consiguiente su vida no corría peligro alguno.

Entre tanto, sus compañeros lograron alcanzar al individuo en el cruce de Bérgamo y Acrópolis, donde éste descendió del viejo Mercedes y se refugió en una casa. Allí se desató un nuevo tiroteo, en el que aparentemente resultó herido a juzgar por el reguero de sangre dejado en el lugar.

Varios patrulleros y equipos de la Seccional 16ª, con jurisdicción en el lugar, dirigidos por el comisario Fagúndez, procedieron a rodear la manzana formada por las calles Bérgamo, Acrópolis, Saravia y Tíber.

Posteriormente, un vecino informó que el delincuente había escapado por los fondos, antes de que la manzana fuera rodeada. También dijo que había subido a un taxi en el cruce de Saravia y Roberto Ibáñez.

Numerosos operativos se implementaron en toda la capital, siendo controlados en las inmediaciones los taxímetros, pero el maleante no fue encontrado.

Ante la posibilidad de que se dirija a un hospital, se dio el alerta aportándose las señas del prófugo.

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