Represión policial en recital de "La Polla"
Acto seguido, llegaron los granaderos quienes «ni bien bajaron de su carro comenzaron a pegar a mansalva. Yo estaba parado junto a una de las barreras y sin preguntarme nada me dieron un palazo en la sien que me rompió los lentes y me dejó atontado», expresó José Joaquín Costa. El concierto del grupo vasco comenzó a las 21 y 30. Como siempre ocurre en este tipo de eventos y sobre todo en el Teatro de Verano, los que no cuentan con el dinero para la entrada se quedan en las afueras del teatro para por lo menos escuchar el concierto. «Yo no entiendo que le pasa a esta gente, ya no estamos más en la dictadura para actuar de esta manera», señaló el joven de 21 años.
«Para peor me rompieron los lentes, y yo soy miope, no veo nada sin ellos, y quisiera saber quién me va a dar los 1.400 pesos para comprarme otros, si yo no tenía los $140 que salía la entrada. La represión comenzó en la entrada del teatro, frente a las vallas de protección, pero continuó por las calles aledañas», aseguró el denunciante. Los uniformados persiguieron a la multitud de jóvenes por la rambla «dando palos y disparando al bulto, sin saber quién estaba enfrente ni qué había hecho», señaló Costa.
El joven agregó además que no es la primera vez que se ve afectado por situaciones de este tipo, aunque no tan de cerca. «Yo ya vi esto en otros recitales en este lugar, pero hasta ahora había tenido suerte y quizá por eso nunca dije nada. Esto no puede quedar así, esta gente no puede actuar de esta manera, ¿o es que porque como tienen palos y armas están libres de hacer lo que se les cante?». Según los testigos, eran unos 300 jóvenes los que aguardaban a la puerta del teatro. Según pudo observar José Costa, detrás de las vallas habría unos 50 policías, y una gran cantidad se encontraba en la parte superior del teatro, desde donde también disparaban a la multitud. «Después de comenzar con los disparos llegaron unos 20 o 30 de los verdes que nos entraron a dar y dar», comentó Costa.
Otros testigos señalaron que la gresca continuó en la Playa Ramírez y dentro del Parque Rodó, hasta donde fueron perseguidos los jóvenes. También consignaron que dentro del teatro había policías con perros detectando drogas, y que en determinados momentos ingresaban «de los verdes» para llevarse gente de adentro.
Al cierre de esta edición LA REPUBLICA intentó conocer cuál era la versión policial sobre lo sucedido, pero se hizo saber que había una serie de procedimientos cuyos resultados no habían sido todavía informados al juez correspondiente, motivo por el cual no podía dar información.
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