
“Si no paramos esto dentro de poco los propios jockeys iban a correr con celulares”, confió a LA REPUBLICA una alta fuente del Hipódromo de Las Piedras. Hoy por hoy un alto porcentaje de las personas que concurren al centro turfÃstico canario tienen en su poder el mencionado aparato. A través de ellos se ha tejido una impresionante red clandestina, con ramificaciones en todos los sectores que hacen a la cuestión.
Asà lo explicaron varias fuentes consultadas. Pero el tema no es sencillo. Hay muchos intereses en juego, los cuales de a poco han ido “destruyendo” la imagen del hipódromo. La medida de impedir el ingreso con telefonÃa celular al interior del recinto busca que todos tengan las mimas posibilidades, y de dar cristalinidad al juego.
Desde que cerró el Hipódromo de Maroñas y Las Piedras concentró la atención del mundo hÃpico uruguayo, lo que comenzó siendo algo normal terminó por convertirse en un negocio supermillonario. Los apostadores clandestinos tienen a sus propios empleados dentro del hipódromo, los cuales les informan qué caballo paga más, cuál menos, y cuáles son los negocios que se pueden hacer.
Estos, a su vez, están en contacto directo con los “banqueros”, tal la denominación que reciben los que levantan las apuestas paralelas. Pero no toda la apuesta va al negocio ilegal, sino que también ponen otra parte en la pizarra oficial para contrarrestar las ganancias de otros caballos y apostadores.
Por otro lado se explicó que las jugadas que se hacen en las ventanillas por lo general son por cifras no espectaculares, mientras que en el negocio paralelo no bajan de 20 mil pesos cada una. De esta manera si un sábado se recauda oficialmente 500 mil pesos, la “banca paralela” mueve por lo menos un millón y medio de pesos, según las estimaciones realizadas por las fuentes.
Pero esta situación ha comenzado a generar problemas internos entre apostadores paralelos, empleados, dueños de caballos y autoridades. Al punto tal que varios de los intermediarios entre los que ponen la plata y los “banqueros” han sido increpados por algunos propietarios de caballos, quienes ven menguadas sus ganancias por las apuestas ilegales.
Esta tensión llegó a su punto máximo el pasado sábado cuando se registraron varias amenazas. A raÃz de esto, las autoridades del hipódromo canario pidieron mayor presencia policial en la jornada del domingo, lo cual motivó que las apuestas cayeran abruptamente. De recaudar cerca de 800 mil pesos un domingo, se pasó a 600 mil.
Esto determinó a los organizadores a disponer la prohibición de usar celulares dentro del establecimiento, con el fin de comenzar a “reprimir” lo ilegal. LA REPUBLICA habÃa informado en la vÃspera, en la página de turf, sobre la aplicación de duras sanciones a jockeys y caballos, al quedar en evidencia irregularidades que también afectan a los cuidadores, propietarios y apostadores.
Un total de once caballos no podrán ser inscriptos durante un mes, otro fue sancionado por dos meses y otro más por tiempo indeterminado.
También la Comisión de Carreras habrÃa aplicado multas y sanciones al menos a tres corredores. La decisión de las autoridades se debe a que los caballos han tenido un rendimiento menor a los que sus antecedentes auguraban, por lo cual se aplicaron estas medidas “para no sorprender al público”.
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