
Este nuevo hecho de corrupción en filas de la PolicÃa causó profunda conmoción en el comando de la Jefatura de PolicÃa de Montevideo, pero a la vez se destacó el hecho de que los propios policÃas, al tomar conocimiento de la situación, investigaron a sus colegas y sin titubear los pusieron a disposición de la Justicia.
La información obtenida por LA REPUBLICA en fuentes del comando jefaturial, indican que la investigación terminó con los cuatro policÃas detenidos y fue llevada adelante por el comisario de la Seccional 15ª de la Dirección de Seguridad, en donde ocurrieron los hechos. En 48 horas las pesquisas internas permitieron reunir pruebas, que, según las fuentes, permitirán en la presente jornada procesar a los funcionarios implicados.
Se trata de tres agentes y un oficial, el cual hacÃa las veces de subcomisario de guardia. Precisamente, en un momento que éste se encontraba a cargo de la dependencia, se habrÃan producido los hechos. La historia es larga, se remonta a principios de año.
En febrero los propietarios de una finca radicaron una denuncia en la comisarÃa por el hurto del que habÃan sido objeto en su finca. Entre los efectos que les habÃan sido robados se encontraba una computadora.
Hacia fines de marzo, los policÃas involucrados en este caso de corrupción, obtuvieron datos acerca de que la PC habÃa sido adquirida por un comerciante de la zona. Con esta información en su poder se dirigieron al local y le hicieron saber al negociante la situación.
Le aseguraron que iban a tener que dar intervención a la Justicia para allanar el local, y que seguramente terminarÃa procesado.
Tras esta situación –que no en la forma pero sà en su esencia se parecÃa a un procedimiento dentro de la ley–los uniformados le señalaron que todo esto se podÃa evitar. “Se puede arreglar”, le dijeron. Y el hombre aceptó. Allà mismo les entregó una parte de la suma de dinero (cuyo monto no trascendió) que le habÃan solicitado para dejar sin efecto el procedimiento. El monto restante les fue dado por la esposa del comerciante.
Pero no conformes con la plata, los “traidores” funcionarios –asà fueron calificados por las diversas fuentes consultadas– se llevaron también la computadora: la prueba del delito.
Como era de esperar ninguna información oficial quedó asentada en la comisarÃa por parte de los involucrados.
Pero la vÃctima del hurto que diera inicio a los hechos, comenzó a recorrer los negocios de la Unión buscando su computadora. Asà dio con el comerciante que la habÃa adquirido, a quien le contó la situación.
Este le reveló lo que habÃa pasado y le dijo que fuera a la comisarÃa para reclamar la computadora. Y asà fue. Cuando arribó a la seccional y planteó el caso, la respuesta fue que allà no se habÃa recuperado ninguna computadora.
Pero cuando el damnificado narró la información que tenÃa, la cosa tomó otro color. CorrÃa el sábado pasado. Ante la entidad del caso, según las fuentes, el procedimiento recayó en el comisario Harry Marshall, titular de la dependencia.
El jerarca realizó una investigación interna sobre sus propios funcionarios. También citó al damnificado y a los comerciantes “extorsionados”. En el marco de esta pesquisa, misteriosamente la computadora apareció en la seccional, cuando habÃa sido buscada anteriormente sin resultados. El cerco estaba cerrado.
El domingo de noche, por decisión del comando de la Jefatura, asà lo explicaron a LA REPUBLICA las fuentes, la investigación realizada por el comisario fue trasladada a la Dirección de Investigaciones, quedando, en base a los indicios enviados desde la comisarÃa, los tres agentes y el oficial detenidos. Ayer declararon por primera vez ante la Justicia y hoy lo harán nuevamente.
Este hecho cayó como un balde de agua frÃa en la Jefatura de PolicÃa de Montevideo. Se trata de un hecho de corrupción que implicaba a cuatro funcionarios de la Seccional 15ª, una de seccionales claves en el entendido de la gran cantidad de habitantes que nuclea (flotantes y permanentes), comercios, asentamientos, cooperativas, bancos, etcétera.
Pero además fue una de las elegidas por el anterior comando de la Jefatura para comenzar el proyecto de acercamiento hacia la comunidad. El comisario designado para esta misión fue Harry Marshall. Según las fuentes consultadas, en esta dependencia se conformaron unas de las primeras Comisiones de Seguridad Barrial, impulsadas por el ministro del Interior, Guillermo Stirlin, para concretar esta polÃtica.
De acuerdo a los testimonios de los propios comerciantes y vecinos, los resultados comenzaron a verse hacia finales de 1999, con procedimientos exitosos merced a la buena comunicación con la seccional. Por eso lo del balde, y lo del agua frÃa.
Sin embargo, se hizo notar que el comisario cuenta con el respaldo de las autoridades, como asà también el resto de los más de 100 policÃas a su cargo. “Hay que separar la paja del trigo”, se dijo y se hizo.
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