El transporte se tiñó ayer otra vez con sangre

Un joven le pegó dos tiros a taxista que ya le había entregado la plata

La intervención policial se registró sobre las 15 de la pasada jornada. El alerta lo dio un hombre que esperaba un ómnibus en la parada existente en las cercanías de Luis Batlle Berres e Ideario Artiguista.

El ciudadano vio que un taxi circulaba de manera «extraña», hasta que finalmente se detuvo.

Sospechando que el conductor habría tenido algún percance, el testigo se acercó hasta el vehículo matrícula 21.066 y se encontró con un cuadro que conmovió. Luis Alberto Zelayeta Montiel, oriental, de 37 años, había circulado varias cuadras gravemente herido, buscando salvarse de sus atracadores.

El trabajador presentaba un abundante sangrado producto de las dos heridas de bala que había recibido minutos antes. Quien lo halló se comunicó con la Policía de manera inmediata, acudiendo a lugar personal de la Seccional 23ª de la Dirección de Seguridad, al mando directo de su titular, el comisario Carlos Irrazábal.

Misterio

Paralelamente a la llegada de los policías, también arribó al lugar una unidad de emergencia móvil. Los médicos asistieron rápidamente al herido y lo trasladaron al sanatorio del Banco de Seguros del Estado donde permanece internado. Sobre las 17 y 30 de ayer, el ministro del Interior, Guillermo Stirling, concurrió al nosocomio para brindar el apoyo y respaldo a los familiares y compañeros de esta nueva víctima de una rapiña contra el transporte.

En la escena de los hechos, los funcionarios a cargo de las pesquisas comenzaron a realizar las primeras averiguaciones. Es este sentido indagaron a varios vecinos de la zona, quienes coincidieron en expresar que luego de escuchar una serie de detonaciones vieron que dos individuos se alejaban en un ciclomotor color azul.

No está claro el lugar de la rapiña, ya que el hombre que dio el alarma lo vio llegar hasta Luis Batlle Berres, pero no advirtió ningún ataque a balazos. El hecho se produjo en «el corazón» del barrio Los Bulevares, sobre la calle Las Higueritas, y el taxista, ya baleado, escapó del lugar hasta no poder resistir más el dolor.

Emboscada

Según sus propias declaraciones a los funcionarios intervinientes se trató de una emboscada.

Uno de los autores le hizo señas al taxista como si se tratara de un pasajero. Pero cuando el trabajador paró el auto, lo amenazó con un arma de fuego, le rapiñó el dinero y ya con el botín en la mano le pegó dos tiros. Luego corrió hacia el ciclomotor, y es ahí donde los vecinos advierten la existencia de estos dos individuos jóvenes dándose a la fuga. El estado del taxista es grave, aunque su vida no corre peligro en virtud de que no fueron dañados órganos vitales.

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