Mató a dos compañeras de un hogar de ancianos
Las primeras informaciones policiales también daban cuenta de dos muertos, pero mencionaban seis heridos.
El atacante, residente del complejo, mató a dos personas y dejó a una tercera gravemente herida, según el portavoz de la policía Donald Genther. Las tres víctimas son mujeres, precisó.
Tras el tiroteo, los policías negociaron con el atacante por dos horas antes de forzar la puerta de su departamento, donde se había parapetado.
«No opuso resistencia. Tampoco resultó herido por alguna acción de nuestra parte ni se hirió él mismo», afirmó el portavoz precisando que el sujeto se hallaba bajo el efecto de una droga.
El francotirador mató a dos mujeres a balazos que se encontraban en una oficina y luego fue departamento por departamento en el complejo residencial para ancianos, antes de refugiarse en su propia vivienda, dijo el comisario del condado de Wayne, Robert Ficano.
La Policía había evacuado las calles aledañas y los residentes del complejo de 100 departamentos habían sido instruidos para permanecer en sus viviendas y cerrar sus puertas, precisó la portavoz policial Maria Alent.
Locura americana
Dos hombres que se identificaron a sí mismos como hijos del atacante, dijeron que se trataba de Kenneth Miller, un cantante de música country de 57 años.
Según sostuvieron, el hombre perdió su sangre fría durante una reunión en la que habría sido amenazado con ser expulsado del complejo por su comportamiento interno.
Uno de los hijos del atacante rechazó las acusaciones contra su padre, que incluían quejas por acoso sexual. «Había algunas acusaciones falsas en su contra, eso es todo lo que yo sé. Lo estaban acorralando», indicó el hijo.
El desequilibrado había sido emplazado a comparecer horas antes de la masacre a una reunión con las autoridades de la vivienda en una oficina cercana al edificio para discutir quejas de otros residentes, sobre que se había comportado de manera impropia.
«Estaba muy enojado con algunas de las señoras que se quejaron de los malos modales de él», dijo una de las testigos de la masacre.
Una empleada del lugar declaró que se reunió con Miller en su oficina cercana al complejo residencial para ancianos poco antes del incidente esperando calmarlo, pero él regresó a su casa y retornó con varias armas.
Tras salir de la reunión, el hombre regresó a la oficina con un rifle calibre 22 y otras armas, y disparó contra dos mujeres, luego persiguió e hirió de bala a otra residente antes de parapetarse en el edificio, donde mantenía a la Policía a distancia, disparando de vez en cuando por las ventanas.
«La vi, él le disparó en el rostro», afirmó Phyllis McLenon, autoridad del complejo, refiriéndose a una de las víctimas.
Señaló que ella se escondió en un baño de la oficina junto a otras personas, hasta que fueron rescatados por la Policía local. Mientras la Policía rodeaba el área, varias ambulancias se estacionaron cerca del edificio, causando la conmoción en la zona de los hechos. (Agencias)
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