"Son delincuentes sin ninguna experiencia en este tipo de delito"

Estarían identificados dos de los secuestradores de García

Trabajando en base a los elementos aportados por el secuestrado, luego de su espectacular fuga, las autoridades policiales estiman tener identificados a dos de los secuestradores que pudieron fugar por los fondos de la finca de Manga, antes de la llegada de la Policía.

En tal sentido, numerosas unidades policiales de Investigaciones y con apoyo del Plantel de Perros, trabajan intensamente en el rastreo de los delincuentes después de que los canes olfatearon las ropas dejadas por los secuestradores en su precipitada fuga.

En su edición de ayer, LA REPUBLICA informó detalladamente sobre el secuestro de César García Riccio, incluyendo ya próximo al cierre de la edición, las peripecias vividas por el comerciante, en el momento de su dramática fuga.

Ahora puede saberse con certeza el itinerario seguido por los secuestradores con la intención de cobrar 200.000 dólares por su liberación. Un jerarca policial dijo que el secuestro nació mal y tenía que terminar mal, debido a que los delincuentes quisieron imitar el delito que se viene dando muy seguido en la Argentina. Pero no tenían la preparación necesaria.

En primer lugar, no tenían vehículo y un lugar seguro para aguantar la espera que viene luego del secuestro, ni sabían cómo encaminar las negociaciones.

Luego de interceptarlo a la salida de su casa en Camino Ariel 4545, lo llevaron en su propia camioneta hasta el lugar donde sería el «aguantadero»: una finca abandonada ubicada en la calle Teodoro Fells, próximo a Belloni y a dos cuadras de la antena parabólica satelital de Manga.

El lugar no era apropiado, porque los vecinos sabían que la casa estaba abandonada y un vecino lindero estaba encargado por la dueña de su cuidado. Al menor movimiento de personas extrañas, el vecino llamaría a la Policía. Tras dejarlo allí al cuidado de uno de los delincuentes, el otro retornó con la camioneta para abandonarla cerca del domicilio, con la carta de pedido de rescate escondida bajo la alfombra.

El jerarca consultado dijo que los que tienen experiencia en secuestros no trabajan de esa forma y por esa razón nos dimos cuenta de que eran inexpertos. Por eso mismo, el peligro para la víctima podría ser mayor. El hecho de que la carta de los secuestradores fuera conocida por la Policía antes que por los familiares, es un grave error de los secuestradores. Pero hay otros elementos fundamentales.

Luego de tenerlo maniatado y encapuchado dentro de la vivienda precaria de la calle Teodoro Fells, durante todo el día, los delincuentes se descuidaron. En el transcurso de la jornada del viernes, salieron varias veces por turnos, en busca de comida o para tratar de conectarse con la víctima. Siempre quedaba uno con el secuestrado, pese a que este estaba maniatado a una silla.

Los vecinos linderos notaron el movimiento extraño en la finca y a las 20 horas, alertaron a la Policía. En forma simultánea, varios vecinos dialogaron frente a la casa discutiendo si entraban o no. El movimiento fue advertido por dos de los secuestradores que estaban vigilando a García y decidieron escapar por los fondos. El comerciante maniatado, pudo acercarse a una ventana y pedir ayuda a los vecinos, quienes lo liberaron. En esos instantes llegaba la Policía, pero la víctima, viendo las luces de los autos, creyó que podían ser los secuestradores que volvían y se escondió detrás de un auto. De pronto, García notó que varias linternas lo iluminaban y temió por su vida, pero enseguida sintió una voz que se identificó como policía. Fue un alivio. Pidió un celular y llamó a su familia que estaba sumida en la angustia por la falta de noticias.

De inmediato, mientras se organizaba un gigantesco operativo en todo Manga para tratar de detener a los delincuentes, el comerciante rescatado fue llevado a la Jefatura de Policía para ser interrogado por su odisea. También concurrió el juez competente quien asistió al testimonio del secuestrado. Este, en su relato primario pudo brindar datos valiosos para la Policía, que confirmaba la tesis inicial de que eran unos inexpertos en la materia.

Pasada la medianoche, García pudo volver a su domicilio para reunirse con su familia, en tanto que los secuestradores, continuaban huyendo para eludir la acción policial, aunque más tarde, las autoridades poseían la identidad de dos individuos, como presuntos sospechosos de haber concretado el secuestro de García.

Cabe anotar también, que esta acción delictiva viene a confirmar lo adelantado por LA REPUBLICA en ediciones anteriores, donde se alertaba sobre la eventualidad de que esa modalidad delictiva, iniciada en la Argentina, pudiera trasladarse a nuestro país, lo que ocurrió efectivamente. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje