Crudo relato de la vida de un preso en las cárceles uruguayas

Ex recluso cuenta cómo fue el crimen del recluso Maldonado en el Comcar

Al inicio de un diálogo un tanto entrecortado y nervioso, el preso sostuvo que «la Policía está detrás de todo lo que pasa en la cárcel, donde todo se compra y todo se vende. Estuvieron en la organización del motín del 1º de marzo, el cual estaba coordinado con otro motín a iniciarse casi en forma simultánea en el Comcar. Pero allí no pasó nada porque Carlos De Armas, con mucha cabeza y ascendencia entre todos los presos del Comcar, pudo evitar el alzamiento. Como castigo fue enviado al Penal de Libertad, donde está su viejo enemigo, ‘El Rambo’ Peña Otero, que fue quien mandó matar a su hermano Gustavo. Lo mandaron a Libertad para que se ‘encarguen’ de él…»

«Yo entré al Comcar en enero de este año. Lo primero que hacen cuando entra un preso, es tenerlo dos horas parado en un patio, con las piernas abiertas, las manos atrás y la cabeza baja, como señal de obediencia y demostración de sumisión».

«Después llevan de a 4 o 5 a un corredor donde un preso te rapa la cabeza. Se resuelve a qué módulo va a ir cada uno y en la selección no toman en cuenta si uno es primario o reincidente. Cuando ingresa un joven de 18 años, los carceleros lo venden al mejor postor y el que paga más se lo lleva para violarlo…»

«Cuando tienen destino, siguen a dos funcionarios hasta el 22, que es la puerta de las garitas policiales, donde pasan otra media hora de plantón, parado de la misma forma contra un tejido, pero sin apoyarse para demostrar respeto. Es cuando reciben el bautismo. Pasan varios milicos y los golpean con cachiporras…»

«Después viene lo peor, aunque uno imagina que no está en un hotel de media estrella. Como hay superpoblación, no hay camas para todos. En las celdas grandes para seis, hay diez o doce y solamente cuatro camas. El 60% duerme en el suelo. A mí me llevaron a una celda donde no había camas».

La comida

El Ministerio del Interior ha dicho que el presupuesto mensual por cada preso es de 500 dólares. El ex recluso dijo que esa afirmación no resiste el menor análisis, pues si así fuera, los presos tendrían en gasto una asignación superior a lo que gana cualquier trabajador estando en pleno uso de su libertad. Por día te dan 1/2 litro de leche con agua, un pan chico duro. Salvo el Módulo 13, los demás módulos no tienen agua y hay que juntarla en botellas de plástico, para lavarse, para el mate o para cocinarse algo. No hay luz, pero de celda a celda se pasa un cable al que se le engancha una lamparita que debe traer la visita».

«En la cárcel no permiten Sum para calentarse agua para el mate, pero se pueden ingresar resistencias mediante buena coima. Con ellas se hacen estufas que también sirven como cocinas portátiles. Se hacen ranuras en ladrillos refractarios y por esas ranuras se pasa la resistencia y este aparato se monta en un carrito con dos ruedas para llevarlo de un lado a otro o esconderlo como perchero…»

«El Módulo 13 es de privilegio y para estar allí hay que pagar. Es el único módulo con vidrios en las ventanas…»

«Entre las 12 y las 12 y 30 llega el «rancho», algo que jamás podrá parecerse a una comida y que no tiene variación. Siempre es lo mismo: un ensopado de agua hervida con huesos pelados o con caracú y mucha grasa con muy poco fideo.

«Hay unos 500 presos por módulo, como promedio, de los cuales, 50 solamente comen del rancho. Por eso, siempre sobra y la reparten al día siguiente. Los otros reclusos comen de lo que les traen sus familiares o se cocinan en grupos. El gasto que origina la alimentación de los presos no llega a 50 dólares mensuales por preso. Entonces, habrá que preguntarle al ministro Stirling a dónde van a parar los restantes 450 dólares del presupuesto que dice destinar a la alimentación de cada procesado».

«El celular está prohibido, pero, en los hechos, un preso siempre puede tener uno, porque los guardias se encargan, mediante el pago de 500 pesos, de hacerle llegar uno que le trae algún familiar. Este no lo entra a la cárcel, sino que lo deja en un comercio próximo y allí es recogido por el guardia que agarró el dinero, quien se lo entrega al recluso…»

«Pero también, de la misma manera, pagando buen dinero, entran cortes, alcohol, porros y hasta armas de fuego.

«Hubo un preso, muy pesado, cuyos familiares iban a visitarlo en auto. Luego se iban en ómnibus y al caer la noche, el preso salía de la prisión, subía a su auto, donde también había un celular, paseaba y traficaba cocaína durante toda la noche regresando a la salida del sol, antes del cambio de guardia. Dicen que cada salida le costaba mil dólares…»

El escabio

«Una tarde estábamos jugando a las barajas cuando llegan milicos buscando escabio, una bebida carcelaria que se hace a base de azúcar, agua tibia, manzana, un poco de levadura a veces granos de arroz y se deja fermentar. El resultado es una bebida muy similar a la sidra.

«Cuando el guardia entra a una celda, donde yo estaba solo -dice el ex recluso- lo primero que hice fue salir al exterior. El policía me llamaba para que entrara y yo no quería. En realidad no podía, porque si yo me quedaba solo con el preso en la celda, los demás presos iban a pensar que yo era un informante. Entonces era boleta…»

«Luego encuentran un botellón de plástico con dos litros de escabio. El guardia me preguntó si era mío y yo dije que sí. El líquido estaba en mi celda y yo tuve que apechugar… Por eso me mandaron a la celda de castigo, que no es lo mismo que aislamiento, porque en el primero se está encerrado y sin recreo, pero junto a otros presos castigados. En cambio el aislamiento, es precisamente estar encerrado, solo, sin ninguna comunicación con el exterior, con una sola salida diaria para orinar y recibir la comida…-«

«Estuve 65 días encerrado, pero gané el respeto de los otros presos, porque no abrí la boca sobre el escabio, porque allí, la primera regla es oír, ver y callar… Los presos me traían comida y me prestaron un celular para que pudiera hablar con mi familia. Después pagué 500 pesos y me alcanzaron el mío, pero me hicieron una requisa y lo encontraron…»

«Pese a que yo era primario, me aguanté siempre callado para no hacer problemas y pasar desapercibido, confiando en el proceso legal y sabiendo que había sido mal procesado. Junto conmigo, creo que hay más de 1.600 presos injustamente procesados por la Justicia. Es gente que odia y que jamás se rehabilitará».

«Ahora, finalmente pasados seis meses, se encontraron las pruebas de mi inocencia, lo que demostró que aquí la Justicia funciona al revés. No sos inocente hasta que demuestres lo contrario. Sos culpable hasta que demuestres tu inocencia. Entonces salí libre y acá estoy, pero no puedo dar la cara por mis dichos, porque el sistema está en poder de una mafia…» ¿Quién me va a proteger? ¿El mismo juez que me procesó?».

«Odio este sistema carcelario ideado para generar ingresos y no para rehabilitar al preso…»

La muerte de Maldonado

Al llegar el momento de hablar de los crímenes, el ex recluso señaló que «hubo tres muertos en el Comcar y seis en el Penal de Libertad. Ninguno se suicidó. Todos fueron asesinatos por encargo. El objetivo: silenciar cosas que sabían y que implicaban a la mayoría de los jerarcas carcelarios. Güira sabía lo que decía cuando habló con ustedes».

«En el mes de marzo de este año mataron a Julio César Maldonado, aunque el caso se cerró como suicidio. Yo no lo vi, pero sentí todo y jamás dije una sola palabra.

Si lo hubiera hecho no estaría aquí hablando con ustedes…»

«Yo estaba en una celda de castigo conectada con las otras mediante boquete en las paredes. Por allí se pasaban alimentos, yerba,
cigarros, porros y algún recluso que iba a matar a otro, también entraba por allí. A las dos de las mañana yo estaba tomando mate y fumando, cuando veo que por el boquete entraba (da el nombre de un recluso). Este se puso el dedo sobre los labios en señal de silencio y yo no le di bolilla. Pasó a la otra celda y entonces sentí ruidos. Pensé que estaban teniendo relaciones y me quedé quieto. Al otro día de mañana, vinieron todos los capos de la cárcel».

«En la celda lindera a la mía estaba Maldonado muerto. Lo habían colgado con una sábana…

«Luego vino el juez Jorge Imas, que también era el de mi causa. Pidió para hablar conmigo y me preguntó si yo había visto algo. Le dije que estaba durmiendo y me preguntó por qué estaba en la celda de castigo. ‘Porque soy rebelde’, le dije. Luego fuimos todos para responder al interrogatorio policial. El resultado es que la muerte de Maldonado quedó como un suicidio, pero en realidad lo mataron por encargo, ya que la noche anterior lo cambiaron de celda enviándolo a la lindera a la mía, donde apareció ahorcado…»

«En la tarde anterior, varios reclusos lo vieron arrodillado pidiendo por favor que no lo maten, que él no iba a contar nada. Yo nunca supe qué era lo que no iba a contar…»

«Después vinieron otros ‘ajustes’ para tapar el crimen. En el Módulo 4 mataron de 28 puñaladas a el ‘Canario’, quien había estado junto con Maldonado antes de su muerte, tal vez pensaron que sabía algo…» Luego, el ‘Mingo’, que estaba con el ‘Canario’ en una celda, salió de transitoria una tarde y esa misma noche lo mataron en la calle La Boyada cuando iba en una moto y la Policía dijo que había sido por un asunto de polleras…»

«El ‘Marito’, que había matado al turista español durante una rapiña en pleno centro y a quien todo el mundo vio por televisión hablando con Guillot y Stirling durante el motín del 1º de marzo, fue el tercero o cuarto en ser eliminado en el Penal de Libertad».

«(Al asesino de Maldonado) le dieron diez puñaladas y ahora no se sabe dónde está, mientras que a Carlos De Armas lo mandaron al Penal de Libertad para que allí se encuentre con ‘El Rambo’ a ver cuál de los dos sobrevive. Yo creo que ahora ellos tienen una tregua…» *

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