Pedían 200 mil dólares, pero el hombre logró fugar tras 14 horas

El empresario secuestrado escapó anoche en la zona de Manga

El drama de un empresario dueño de un supermercado en la zona de Instrucciones terminó felizmente en principio, cuando el hombre logró fugar anoche tras 14 horas.

En la noche de ayer una vecina de la zona de Manga alertó a la Policía que había movimientos extraños en una casa abandonada situada en un terreno lindero.

Al acercarse al lugar personal policial, los secuestradores que eran dos huyeron y el empresario fue ubicado maniatado en el lugar.

Al cierre de nuestra edición el empresario declaraba ante el Comando de la Jefatura de Policía y se aguardaba la presencia del juez de turno, José Balcaldi.

Los secuestradores de César García Riccio, uruguayo, casado, de 43 años, pidieron 200.000 dólares por su libertad, a través de una carta que dejaron en la camioneta.

Lamentablemente, la carta fue ubicada muy tarde por los peritos de la Policía Técnica cuando revisaban la camioneta de García. Cuando hallaron la misiva, oculta bajo la alfombra de goma del vehículo, su esposa ya había presentado en la Seccional 8ª la denuncia por averiguación de paradero. Ella no pudo enterarse que la carta de los secuestradores les ordenaba no dar cuenta del hecho a la Policía.

Ahora, tras el error de los propios secuestradores que dejaron la carta oculta, la mujer teme por su vida. Está indignada y pide a los secuestradores que se comuniquen con ella. La Policía cree que se trata de gente que no tiene experiencia en este tipo de delitos. La odisea para la familia de García Riccio comenzó aproximadamente a las seis de la mañana cuando desde su casa ubicada en Camino Ariel 4545, partió en su camioneta «Ranger» con destino al supermercado ubicado apenas unas diez cuadras, en la esquina de Instrucciones y José María Silva.

Como siempre, el hombre le dijo a su esposa, «cuando llegue te llamo», algo que ya era rutina en el matrimonio. Como su marido no la llamó, la señora dejó pasar unos minutos más y llamó ella al supermercado. Los empleados que lo estaban esperando para iniciar las actividades, le dijeron que César no había llegado. Ella hizo el mismo recorrido en su auto y no lo encontró. Fue entonces que fue hasta la Seccional 8ª donde dijo de la desaparición de su esposo denunciando el caso como «averiguación de paradero». Antes de las 6.30, a una cuadra del domicilio del empresario y en dirección contraria a la que debía haber tomado, fue encontrada su camioneta doble cabina. Concurrieron funcionarios de la comisaría y los familiares la reconocieron. Pero nadie la tocó hasta que vinieron expertos de la Policía Técnica.

Aparece la carta

Hasta ese entonces no se pensaba en un secuestro. Cuando vinieron los peritos de Técnica el lugar ya estaba rodeado por camarógrafos y periodistas de los canales, expectantes ante el caso. Los peritos hicieron un relevamiento total del vehículo. Primero en forma externa, en busca de huellas dactilares y luego por el interior.

Cuando un agente levantó una de las gomas que cubren el piso de la cabina, frente al asiento del acompañante, encontró un papel con letras recortadas de diarios que habían sido pegadas. Allí le informaban a la esposa de García que se trataba de un secuestro y que si quería volver a verlo con vida debía pagar 200.000 dólares por su libertad, ordenando que no informara a la Policía.

El aviso llegaba demasiado tarde por impericia de los delincuentes, que lo dejaron debajo de la alfombra. Primero lo vieron los peritos de la Técnica y casi de inmediato lo registraron en vivo y en directo los camarógrafos televisivos que estaban filmando un procedimiento policial. Después recién se enteró la angustiada esposa.

El hecho de haber sido registrado por los canales el procedimiento policial causó malestar en el comando de la Jefatura de Policía de Montevideo y también en el juez Penal de 4º Turno, José Balcaldi, quien al enterarse de lo sucedido solicitó a los canales la reserva del caso para no poner en riesgo la vida del empresario.

El reclamo del juez no llegó o no fue interpretado. Lo cierto que los canales dieron al aire toda la información.

Posteriormente, el caso pasó al Departamento de Vigilancia de la Dirección de Investigaciones, donde se decidió trabajar en forma intensa, procurando el rescate del secuestrado, sano e ileso.

Sin embargo, los captores jamás se pusieron en contacto con los familiares para adjudicarse el secuestro y acordar la forma del pago para su liberación. En tal sentido, el comando en pleno de la Jefatura, con el apoyo de todas las dependencias relacionadas de las tres direcciones, mantuvo una reunión de mayor nivel entre las 17 y las 19 horas. *

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