Al salir de un banco le arrebataron 40.000 dólares a una señora
La falta de seguridad o el exceso de confianza sigue causando víctimas inocentes de los arrebatadores que se dedican a vigilar los movimientos en distintas agencias bancarias de nuestra capital. El propio jefe de Policía, Nelsi Bobadilla, ha reiterado que las personas que deben ir a un banco, ya sea a depositar o a retirar y no tienen familiares que las acompañen, pueden pedir custodia a la seccional de su barrio, la que le será proporcionada sin cargo alguno.
En la víspera, ya sobre el cierre de la actividad bancaria, cuando faltaban segundos para la hora 17, una señora de 66 años se retiró de un banco instalado en Avenida Italia y Solano López. La mujer, luego de haber retirado de su cuenta la suma de 40.000 dólares, que al cambio actual supera el millón de pesos, salió caminando como si en su cartera llevara 30 pesos. Pero ella, sin saberlo, ya estaba vigilada.
Cuando llegó a la calle Juan de Dios Peza fue abordada por un individuo que de un empujón la tiró al piso y la tomó a puntapiés. Acto seguido, el delincuente le hurtó la cartera con el dinero y se dio a la fuga en una moto que era conducida por otro maleante.
La mujer, con las secuelas del brutal ataque, debió ser asistida por médicos de una unidad de emergencia móvil y trasladada a un hospital. En tales condiciones fue muy poco lo que pudo decir a la Policía sobre la apariencia y vestimenta de los delincuentes y las características de la moto. El bestial ataque que sufrió la mujer le impidió observar cualquier detalle de importancia.
Punguista
Otro delincuente tuvo menos suerte. El delito de «punga» o robo mediante destreza, que está prácticamente fuera de uso, fue puesto en práctica por un individuo que obviamente no tenía las condiciones necesarias. El hombre que viajaba en un ómnibus por la Avenida Agraciada Juan Artigas, cerca del Paso Molino, empezó a tantear los bolsillos de los pasajeros y tras comprobar que el primero llevaba unas pocas moneditas siguió con otro. Aquí tuvo más suerte y tras apoderarse de unos 300 pesos se bajó presuroso, pero el otro pasajero, que había notado la burda actuación del delincuente, le avisó al damnificado. Ambos se bajaron detrás del punguista y empezaron a correrlo. Dos policías se sumaron a la acción punitiva y el descuidista fue detenido. Puesto ante el juez Penal de 18º Turno, quien resultó ser JRMG, de 30 años, fue procesado por «un delito de hurto especialmente agravado en grado de tentativa». *
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