Menor denunció que fue apaleado por policías
A la salida del hospital, los padres del joven Augusto Martínez se presentaron con su hijo en LA REPUBLICA, donde el joven realizó un relato de los difíciles momentos que debió padecer: «Salí del baile a las cinco de la mañana con intenciones de irme para mi casa. Pensaba atravesar el complejo de las viviendas, pero me dijeron que había gente tomando vino y opté por hacer un rodeo, para evitar problemas. Pero fue peor».
Sobre este hecho existe otra versión, y es la del policía denunciando, quien a su vez radicó denuncia contra el joven. Todas las partes declararon ayer en el Juzgado Penal de turno. (Ver aparte)
De acuerdo a la narración del muchacho, caminó bordeando el complejo, pasando cerca de la Comisaría Móvil que está emplazada en Durán y Yegros, frente al Complejo América. «De pronto siento unos gritos, pero no hice caso y seguí caminando», recordó el atacado. Agregó que en un primer momento no pudo identificar lo que decían los gritos, hasta que se hicieron más claros: «Es ese, es ese», fue lo último que escuchó. Luego comenzaría la violencia.
«Allí mismo sentí que me dieron un tremendo golpe con algo duro en la parte de atrás de la cabeza, que me hizo caer al piso. Luego me siguieron pegando.
Me daban de todos lados y lo único que pude ver era que se trataba de tres tipos de particular. Pero yo los conozco porque son vecinos. Dos son policías y el otro es el padre de uno de ellos», aseguró la víctima.
Al hospital
«Ya me habían destrozado y estaba sangrando en el piso cuando vino la camioneta de la 21ª. Los policías uniformados se abalanzaron contra los que me pegaban, pero éstos se identificaron como policías y les dijeron: ‘Llévense a este pichi’. Me agarraron entre dos y me tiraron en la caja de la camioneta donde perdí el sentido. Después me di cuenta que los policías, viendo mi estado, decidieron llevarme al Hospital Saint Bois, donde recobré el conocimiento», explicó.
Augusto Martínez, mientras mostraba sus manos y muñecas enyesadas y un enorme vendaje en la nuca, afirmó: «Estaba todo ensangrentado y me dolía todo el cuerpo. Allí fue cuando recibí las primeras curaciones. Después, mis padres se enteraron de lo sucedido y resolvieron llevarme al Hospital de Clínicas para que me hicieran radiografías. Pedimos certificados donde constaran las lesiones, pero me dijeron que eso quedaba en el hospital y que si la Policía los necesitaba, ellos los iban a pedir».
«Al principio yo no entendía nada de lo que pasaba, pero luego me enteré que los que me atacaron dijeron que yo iba con una banda que había atacado su casa a pedradas. Eso es una mentira. Yo salía del baile y me iba a mi casa, cuando me cayó el malón encima. Y de eso tengo testigos», advirtió.
Denuncia policial
Por otra parte, el padre de la víctima manifestó que denunció la situación ante la Seccional 21ª, «porque los que atacaron a mi hijo son dos policías que no estaban cumpliendo funciones y el otro es el padre de uno de ellos que vive en la zona. Es posible que confundieran a mi hijo con algún maleante, pero eso no les da derecho a apalearlo», exclamó.
«Lo que hubiera correspondido, si Augusto era muy parecido al que ellos buscaban, es que lo llevaran a la comisaría para indagarlo y luego que nos llamaran a nosotros, sus padres, porque es un menor».
«No pueden apalear en la calle al primer sospechoso que encuentren. Yo quisiera saber si esta es la Policía ciudadana que se quiere colocar en las calles de nuestra ciudad para proteger a sus ciudadanos», concluyó el padre del menor lesionado.
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