Estuvieron tres horas en las aguas heladas del río San Juan

LUIS A. CARRO, COLONIA

 

Dos hombres y dos mujeres, oriundos del departamento de Canelones, que vinieron a Colonia en su camioneta Toyota Hi-lux para embarcarse en Buquebús hacia Buenos Aires, vivieron horas de angustia cuando el vehículo en el que se desplazaban se precipitó a las aguas del río San Juan, a la altura del kilómetro 204 de la ruta Nº 21.

Por esa carretera circulaba la camioneta Toyota matrícula SAO-7729, conducida por Marcel Vainolovich Pavlov, de 35 años, quien iba acompañado por Carolina Skunca Spinelli, de 30 años, Richard Washington Cantero Núñez, de 31 y Yenny Travieso Cilurre, de 32 años, todos ellos domiciliados en la localidad canaria de Atlántida.

Al llegar al denominado Puente La Horqueta, el conductor perdió el dominio del rodado a causa de la gran cantidad de agua acumulada en la ruta, y salieron de su carril para terminar cayendo al río.

Estuvieron tres horas en las aguas haladas y torrentosas por la creciente, hasta que aparecieron los socorros reclamados por los vecinos.

LA REPUBLICA dialogó ayer con dos de los sobrevivientes, quienes manifestaron que si el personal de la empresa Buquebús hubiera tenido buena voluntad, no hubiera pasado nada.

Se trata de dos parejas jóvenes que viajaron el jueves pasado a Colonia para embarcar a las 4.30 de la madrugada con destino a Buenos Aires. Ellos llegaron sobre la hora y la rampa para el ingreso de los autos al barco, ya había sido levantada. Hicieron gestiones ante el personal para que les permitieran subir, pero no hubo caso. «Sólo tienen que esperar hasta las 10.15 para embarcarse en el otro buque», les dijeron. Las dos parejas, ante la alternativa de esperar casi seis horas en el puerto de Colonia, resolvieron hacer el viaje por la carretera, tomando la ruta 21 en dirección al puente Fray Bentos-Puerto Unzué.

«Era de noche y llovía mucho –dijo Cantero– y por eso la visibilidad era casi nula. Al pasar la estancia Anchorena, por causa del agua, el conductor perdió el dominio del volante y caímos al río que presentaba una fuerte correntada por la crecida. La camioneta desapareció en segundos y nosotros pudimos salir logrando aferrarnos a las ramas de los árboles y troncos».

«Comenzamos a gritar y nadie pasaba. Luego de permanecer tres horas en el agua helada, con principio de hipotermia, el conductor de un ómnibus nos vio y dio aviso.

Primero vinieron vecinos y más tarde fuimos rescatados por personal policial, bomberos y de la Prefectura». Nos llevaron al Hospital de Colonia y allí nos atendieron. Ahora sólo nos queda sacar la camioneta sumergida en el agua».

«La enseñanza que nos deja este accidentado viaje es que si no hubiera sido por la falta de buena voluntad del personal de Buquebús, que viven de los turistas, nada hubiera pasado. La otra cara de la moneda fue la buena atención que recibimos de las autoridades de Colonia y especialmente de los vecinos». *

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