El FBI abrió un expediente secreto sin hallar explicaciones

Operación mutilación animal

Una investigación de un año desarrollada por el FBI no arrojó resultados claros sobre los extraños casos de vacas y otros animales mutilados, que a principios de la década del 70 surgieron en Texas, y luego se extendieron a otros países de América.

Después de 32 años del primer hallazgo, la verdad sobre estos extraños y para muchos paranormales episodios no ha llegado. Desde entonces, y hasta los casos recientes registrados en Argentina y Uruguay, no hay informe que pueda dar un significado científico a lo que ocurre.

Este contexto ha dado lugar a hipótesis tales como la existencia de una suerte de alienígena denominado el «Chupacabras», versión que ha cobrado mayor fuerza cuando individuos de distintos países aseguran haberlo visto y lo describen con los mismos rasgos. A su vez, se relaciona la aparición de este «bicho» y de los animales mutilados con avistamientos de Objetos Voladores no Identificados.

Después de casi un década de contabilizar muertes extrañas de animales, con idénticas causas inexplicables, el Buró Federal de Investigación (FBI) decidió abrir un «Archivo X». Lo denominó «Operación Mutilación Animal y comenzó a ser sustanciado en marzo de 1979. El documento de 128 páginas fue desclasificado recientemente por el Departamento de Estado, conociendo detalles de las pesquisas.

Los agentes encargados de desentrañar el misterio realizan un repaso de una serie de incidentes ocurridos en Nuevo México y se concentran en develar lo ocurrido con 15 vacas mutiladas en una reserva indígena en Albuquerque. Los funcionarios no arribaron a definiciones concluyentes, básicamente porque no hallaron explicaciones lógicas.

Y si bien en un pasaje mencionaron como autores de las cirugías a animales predadores o carroñeros, entre las hojas del documento surgen otros elementos sorpresivos.

Los investigadores aluden a un colega suyo, Carl Whiteside, de la central en Colorado, quien les explicó que en 1975 concretó un encubierto, enviando a examinar 35 cuerpos mutilados. En sólo dos de los casos se comprobó que era obra de bromistas, pero los restantes fueron atribuidos por los científicos a «mutilaciones intencionales de origen desconocido».

Armas biológicas

El informe, por aquel entonces secreto, también recogía la experiencia de un tal Gabriel Valdez, un policía de Nuevo México que había seguido numerosos casos antes de que el FBI metiera manos en el asunto. Este policía afirmaba que Colorado era el centro neurálgico de las mutilaciones. El documento desclasificado señala: «El oficial Gabriel Valdez se muestra muy obstinado en su opinión respecto de que estas mutilaciones son el trabajo del gobierno de los Estados Unidos, y que es alguna operación clandestina realizada por la CIA o el Departamento de Energía, y que con toda probabilidad está conectado con algún tipo de investigación en armas biológicas». Al oficial de Policía le asombró las coincidencias con las que estos organismos «han tratado de cubrir la situación».

El 15 de enero de 1980 el FBI cerró y archivó confidencialmente el caso de la reserva indígena de Nuevo México. Los senadores Floyd Haskell y Harrison Shmitt, quienes habían impulsado para que la «Operación mutilación animal» continuara, no se conformaron con las conclusiones oficiales. *

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