Intentó matar a un policía de un balazo en la cabeza
Diversas dependencias policiales vienen buscando a un individuo de unos 25 años, morocho, que lucía una camisa verde y le faltaban varias piezas dentales, quien en la tarde de ayer intentó asesinar a un Policía en la zona del Paso Molino. El funcionario se trabó en lucha con el sospechoso y éste sacó un arma de fuego disparándole un balazo que impactó en el cráneo del policía. Una vez conducido al hospital de la fuerza se estableció que la bala le había rozado el cuero cabelludo y que por un milagro había salvado su vida.
El episodio se produjo aproximadamente a las 14.00 horas de la víspera frente al negocio de artículos domésticos ubicado en la avenida Agraciada 4011, en jurisdicción de la Seccional 7ª.
Los empleados del negocio vieron a un hombre joven que estaba parado frente al comercio en actitud sospechosa. Una de las chicas que trabaja en la firma salió a la calle aparentando ser una clienta y caminó unos metros en dirección al agente de 1ª Angel Diego Mendieta, funcionario del Comcar que en esos momentos cumplía un servicio por el artículo 222 en un local cercano.
La empleada le dijo al agente lo que sucedía y le señaló al sospechoso, quien fue interceptado por el policía para solicitarle su documentación. Como respuesta, el sospechoso se desacató y comenzó a luchar cuerpo a cuerpo con el uniformado, hasta que logró empujarlo y tirarlo al piso. Esto fue aprovechado por el delincuente para extraer un arma de fuego con la que efectuó un disparo hacia el funcionario que estaba en el piso.
La bala hizo impacto en el cráneo del agente que comenzó a ver cómo su cabeza se bañaba en sangre.
Ante la mirada atónita de los empleados del comercio, el malviviente se dio a la fuga llevándose el arma, mientras el policía quedaba inmóvil sobre la vereda. Todos creían que lo había matado, pero al instante llegaron otras unidades policiales y médicos de una unidad móvil, quienes procedieron a trasladar al herido hasta el Hospital Policial.
Una vez en el block quirúrgico, Mendieta abrió los ojos y dijo que estaba bien. Los médicos que lo revisaron lavaron la herida y la sangre que le manchaba la cabeza, notando con gran alivio que solamente tenía un roce de bala a nivel del cuero cabelludo, por lo que su vida no corría peligro.
Convencido de que había nacido de nuevo, el policía fue llevado a su casa donde quedó reposando con la cabeza vendada, mientras que sus colegas se lanzaban a la caza del feroz delincuente que había intentado matarlo. *
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