Cruel venganza sería el móvil del crimen del músico que murió torturado

Una terrible venganza sería el móvil del brutal asesinato de un joven cuyo cuerpo, torturado previamente, apareció estrangulado en la tarde del jueves pasado en una quinta de Melilla.

En la edición de la víspera LA REPUBLICA informó sobre el macabro hallazgo del cuerpo de la víctima, quien no estaba identificado. Ayer se logró conocer su identidad y se ubicó a sus padres. Se trata de Martín Taborda, de 21 años.

Las autoridades de la Seccional 22ª que iniciaron las investigaciones en torno al horrrendo episodio establecieron aspectos que impresionan por la crueldad utilizada por los homicidas. El joven Taborda, que se desempeñaba como músico, era hijo de un agricultor de la zona.

La Policía pudo establecer que los autores del asesinato tuvieron maniatada a la víctima y la sometieron a brutales torturas. Primeramente lo quemaron con ácido y con cigarrillos para luego pincharlo con un filoso cuchillo en todas partes del cuerpo, especialmente en las piernas. Finalmente, lo estrangularon utilizando un cable de alambre y un cinturón, dejándolo atado por el cuello a una planta.

Según indicios obtenidos por los oficiales de la mencionada repartición, que dirige el comisario Fagúndez, pudo saberse que el joven Taborda frecuentaba boliches gays, donde ejecutaba piezas musicales con un órgano o una guitarra, desplazándose en un ciclomotor.

Esas ocupaciones determinaban que regresara a la casa de sus padres muy avanzada la madrugada.

El comisario de la Seccional 22ª dialogó con los progenitores de la víctima con el fin de reconstruir el perfil del músico a partir de sus costumbres, actividades y amistades. De los elementos obtenidos pudo saberse que el joven frecuentaba lugares «poco recomendables» y sus amistades fueron calificadas como «mala junta» donde corría la droga.

Con base en estos datos, el personal policial procedió a interrogar e indagar a varios amigos del joven músico asesinado, pero no se informó si esta tarea arrojó resultados positivos. De todas maneras, el entorno que frecuentaba Martín Taborda lleva a los investigadores a suponer que el móvil del brutal asesinato, por la brutal alevosía demostrada, sería una venganza.

Las investigaciones se extienden ahora a los boliches de clientela gay que frecuentaba Martín para saber cuándo y dónde fue visto con vida por última vez. A partir de ese instante, habrá que buscar indicios que permitan aclarar el caso. *

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