Detuvieron al principal sospechoso de crimen en Vergara

Confiesa su autoría ante la Policía y la niega ante la Justicia

La madre del infortunado joven expresó a LA REPUBLICA su dolor y el de su familia ante esta situación: de saber quién ultimó a su hijo, pero que no haya forma de condenarlo judicialmente: «¿Qué tenemos que hacer si lo vemos por la calle?», se preguntó la señora Miriam Soca.

La familia Morán Soca reside en la localidad de San Ramón ubicada en el Santoral canario. Es gente muy querida en la zona, al igual que lo era su hijo: un muchacho joven de trabajo, y con futuro. Era encargado de la empresa constructora Teyma. En enero de 1999 fue enviado, junto a personal a su cargo, a la localidad de Vergara.

El 25 de enero fue hallado sin vida, ultimado con una saña increíble, de varios hachazos en distintas partes del cuerpo. El arma homicida fue dejada por el autor del hecho arriba del techo de la casa que ocupaba. El crimen ocurrió entre las tres y las cuatro de la mañana. Casi sobre las seis de ese día, quien compartía la casa en Vergara y a su vez era chofer de Morán, se presentó en la Seccional 9ª y dijo que momentos antes había hallado a su jefe asesinado.

Comienzan las sospechas

En un primer momento los policías actuantes tomaron a FDDDR como lo que se presentó: el descubridor del crimen. Dijo que había estado fuera y que al regresar se encontró con la macabra escena. Pero en el correr de las actuaciones los pesquisantes comprobaron que alguna de las informaciones que había dado, no eran ciertas, o al menos había personas que las refutaban.

A las 48 horas se había convertido en el principal sospechoso, aunque sus declaraciones, al ser detenido en calidad de tal, se contradecían una y otra vez. Ante la falta de pruebas, y al vencerse el tiempo legal para tener a un individuo detenido, FDDDR recuperó la libertad.

El caso pasó a fojas cero y desde entonces la investigación se encontraba estancada. A mediados de marzo, la familia Morán solicitó una entrevista al por entonces flamante jefe de Policía, inspector Alfredo Garagorry. Esta fue concedida a la brevedad, y en la oportunidad el jerarca explicó que estaba al tanto del caso y que había cosas que todavía se podían hacer para aclararlo.

A un mes de ese encuentro, personal policial de Vergara se trasladó al departamento canario, más precisamente a Santa Lucía, donde vive el principal sospechoso. Con apoyo de la División Homicidios se volvió a detener a FDDDR y se procedió a su indagación.

Confiesa

Esto aconteció el martes pasado. Entonces, la Jefatura de Policía de Canelones, a través de su Oficina de Prensa informaba lo siguiente: «Efectivos de la Dirección de Investigaciones Departamental, del Departamento I Homicidios, colaboraron con la Policía del departamento de Treinta y Tres y se logró detener a un hombre que el 25 de enero de 1999 fue partícipe de un homicidio en la ciudad de Vergara, donde fuese ultimado a golpes un capataz de una empresa en confuso episodio».

Cuando el comunicado de prensa fue emitido, según fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA, el imputado ya había confesado la autoría del hecho por primera vez. La versión resultó convincente ya que FDDDR aportó detalles que sólo el homicida podía conocer. Además dio el móvil: mantenía problemas con el encargado de Teyma, Morán, quien en alguna oportunidad le había dicho que lo iba a despedir si continuaba con ciertas actitudes.

La madrugada del crimen, FDDDR le habría solicitado la camioneta de la empresa para salir, pero Morán se la negó. Esto habría desencadenado la furia contenida, desembocando en el homicidio. Con este relato el individuo fue puesto a disposición de la Justicia.

Niega

Pero una vez en el Juzgado, concurrió martes y miércoles, el confeso asesino negó todo y dijo que no se acordaba lo que había reconocido ante los policías. Tampoco los detalles. Esto llevó a que el magistrado ordenara un careo entre FDDDR y el policía que seguía el caso. La posición del oficial fue firme, en cuanto a lo que había revelado el detenido, pero éste también se mantuvo firme.

En concreto, el asesino, según su declaración ante la Policía, fue dejado en libertad. Aquí se suma otra compleja situación, y es que las primeras pesquisas policiales y judiciales en torno al hecho, impidieron la obtención de pruebas contundentes contra el hombre de Santa Lucía. Como ejemplo de esto, no se acordonó la zona, y se permitió el lavado del hacha y también de la casa.

«La Policía dijo que no tiene dudas que él es el asesino», sostuvo la señora Soca y agregó: «Esto ha sido un golpe muy duro, tener la certeza de que ya se sabe quién fue, pero no poder hacer nada. Nos decepcionó el fallo judicial: si mató y no tiene ningún tipo de remordimiento, puede ser que mate de nuevo».

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