A Bomberos se le está incendiando el rancho
«Estamos al límite» admite el director nacional de Bomberos, advirtiendo la fragilidad del sistema que comanda, ante los días que se avecinan.
El inspector principal Ramón Fernández explicó a LA REPUBLICA que el servicio prestado, por poco más de mil bomberos en todo el país, está «al borde» de colapsar.
«Apenas podemos gastar para mantenimiento el 58 por ciento del presupuesto que teníamos en 1998, y eso aun cuando tenemos recursos genuinos que los mismos bomberos producen. La partida de inversión para todo 2002 es de 36 mil dólares: creo que con eso vamos a comprar algunas botas, y casi que nada más», evaluó el jerarca máximo en la lucha contra el fuego.
Dos problemas prioritarios deben enfrentar los bomberos cada día; problemas que avanzan y empeoran con el advenimiento del invierno y que hacen temer a los técnicos por la respuesta a cada emergencia que, si bien hasta ahora ha sido la adecuada, aseguran, podría dejar de serlo. La falta de personal y las autobombas anticuadas han desmantelado cualquier plan de contención posible en el Cuartel Centenario.
«Hace 38 años que no hay un solo funcionario más en Bomberos; entretanto, en el mismo período, se abrieron 29 nuevos destacamentos. Claro que así también tenemos 44 solicitudes de cuartelillos para otras tantas zonas de riesgo que no podemos contemplar», detalló el inspector Fernández.
En número, Uruguay cuenta con unos 1.040 bomberos capacitados para la acción, de los cuales alrededor de 530 revistan en Montevideo y el resto en el Interior. De tenerse en cuenta licencias, partes médicos, y otras «bajas» hay unos 900 bomberos disponibles cada día para todo el territorio nacional.
1964 fue el último año en que ingresaron aspirantes a bomberos. Peor aún, en aquel año había un treinta por ciento más de estos funcionarios revistando: 1.260 en total. Casi medio siglo después, la capital del país se expandió en extensión y altura; lo mismo ocurrió en la mayoría de las ciudades.
Por si fuera poco, medio siglo atrás Uruguay era fundamentalmente una gran extensión de praderas. Las 350 mil hectáreas forestadas cambiaron el paisaje, y aumentaron el riesgo de siniestro por fuego. Ambas circunstancias hicieron aumentar a 57 las bases operativas desde las que se trabaja. Pero deben hacerlo con 900 bomberos.
El segundo gran problema
Para los vecinos de Montevideo, y de las capitales departamentales todas, el mayor temor ante un incendio es que el autobomba no llegue a tiempo. Es ese el mayor de todos los reclamos que se le hacen a los bomberos en este país: que lleguen rápido. Que alguno de los 154 vehículos de emergencia y apoyo, 67 ubicados en Montevideo y Canelones, el resto en el Interior, acuda en tiempo y forma.
La cosa parece fácil. Pero no lo es.
«Estamos gastando los escasos fondos en vehículos que tienen 14 y 15 años de antigüedad. No tenemos autobombas nuevas: casi todas han pasado sus máximos estimados de vida útil», afirma el director nacional.
Las autobombas para capital tienen más de diez años. En realidad, son las dotaciones con vehículos más nuevos. En la capital de Río Negro, Fray Bentos, la autobomba principal tiene 16 años. Pero si el incendio fuera grande y debiera entrar en acción, arrancar la segunda autobomba se complica: es un modelo de 1948.
La autobomba de José Enrique Rodó (Soriano), es una Magirus-Deutz de 1951. En Rosario, Colonia, había hasta el año pasado autobomba auxiliar: pero como databa de 1941 llegó un momento que no se pudo arreglarla más.
En Rivera, la hiperforestada zona de Tranqueras tiene tres autobombas. Algo desgastadas: datan de 1987, 1960 y 1947. En Florida, la autobomba para Sarandí Grande es de 1952.
Maldonado, el departamento de mayor crecimiento edilicio en menor tiempo en toda la historia del país, tiene, para Punta del Este, Maldonado, y San Carlos, cuatro autobombas. Pero si alguna falla, la de repuesto tiene sus años: es de 1952. *
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