Liberarían a Moreira
Pablo Moreira, un ejecutivo bancario de 28 años, «está de muy buen ánimo, fortalecido espiritual y moralmente, después de lo ocurrido», dijo a LA REPUBLICA, el cónsul general uruguayo en Miami. El embajador Antonio Camps agregó que existe reserva con respecto a la puesta en libertad, «aunque se espera, de las negociaciones entre la defensa y la fiscalía, que en la semana próxima surjan novedades importantes».
Acorde a los procedimientos jurídicos estadounidenses, un acuerdo entre la fiscalía y la abogada que defiende a Moreira, permitiría fijar la fecha de la audiencia en que se juzgará al acusado. Aunque en otras circunstancias, la infracción cometida por Moreira habría tenido consecuencias más benignas, después del atentado a las Torres Gemelas, la situación que promovió está catalogada dentro de los delitos graves a la seguridad nacional norteamericana.
200 días de cárcel
Pablo Moreira fue deportado de Argentina a Estados Unidos, luego de protagonizar escenas de violencia en un vuelo de Miami a Buenos Aires.
Según los testigos que declararon ante la Corte Federal de la Florida, el incidente se produjo sobre las 5.30 de la madrugada. La mayoría de los pasajeros dormía, cuando Moreira se despertó estrepitosamente, reclamando por la azafata. De inmediato reclamó hablar con el capitán de la aeronave, dirigiéndose sin más a la cabina del piloto. Allí, «golpeó la puerta con golpes del estilo kung-fu«, declararon testigos.
Ante el embate de Moreira la parte baja de la puerta de la cabina de mando cedió, y los tripulantes afirman que intentó cruzar la misma. En ese momento los copilotos golpearon a Moreira en la cabeza con un hacha del equipo de la carlinga. El uruguayo desvanecido, fue atado en un asiento, y controlado por personal de a bordo, mientras el piloto decidía continuar viaje a Buenos Aires. Desde la capital argentina, custodiado por policías argentinos y funcionarios del FBI, Moreira fue devuelto a Estados Unidos, donde aguarda sentencia.
En oportunidad del incidente, el comodoro Jorge Reta, portavoz de la Fuerza Aérea Argentina, declaró que Moreira «estaba muy confundido y no recordaba nada de lo ocurrido. El hombre reconoció que antes de subir al avión había tomado una copa de whisky, pero negó haber consumido drogas. Tampoco recordaba si había seguido bebiendo alcohol durante el vuelo, o qué le pasó.» *
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