Un extraño caso de privación de libertad
Los hechos comenzaron a sucederse a partir de las 22 horas del martes pasado, cuando dos amigos se fueron de visita a Pando en el coche de uno de ellos. La incursión abría las perspectivas de una noche de farra por boliches y prostíbulos de la populosa ciudad canaria.
Durante la recorrida recalaron en un local nocturno atendido por mujeres que, además de servir las copas, podían aceptar alguna invitación para un encuentro íntimo, llegando a conversar con una de las chicas. Sobre las cinco de la mañana la mujer les dijo a los dos amigos que vivía en la calle Corrales de la capital y les pidió si podían llevarla.
A las seis de la mañana los amigos llegaron a la calle Corrales con la joven mujer, quien aparentemente descendió frente a su domicilio y se dirigó hacia la casa. En esos momentos aparecieron dos individuos armados de revólveres, quienes encañonaron a los muchachos e ingresaron de inmediato al coche.
Luego de ordenarles quedarse quietos sin resitir, obligaron al acompañante a descender para encerrarlo en la valija y ordenaron al conductor que reanudara la marcha.
Apenas arrancó, el joven que iba en la valija logró abrirla desde el interior y saltó a la calle para darse a la fuga. Pese a que esta acción fue observada por los asaltantes, éstos ordenaron al conductor que acelerara y que tomara por la Avenida 8 de Octubre hacia afuera, mientras que el prófugo procuraba alertar a la Policía de lo sucedido.
Mientras las autoridades de la Seccional 16ª iniciaban los operativos en busca del vehículo ocupado por dos delincuentes y un rehén, éstos llegaron al kilómetro 21 de la Ruta 8, por las cercanías de Villa García, donde ordenaron detener la marcha del auto. En ese momento, ambos secuestradores empezaron a discutir entre ellos para para resolver qué hacían con la víctima. Uno de ellos manifestaba que debían matarlo y llevarse el auto.
Poco claro
Allí intervino el asustado rehén, que pidió que se llevaran el auto pero que no lo mataran, a lo que le contestaron con violencia. Al recibir la andanada de golpes, la víctima optó por abrir la puerta y salir corriendo mientras gritaba pidiendo auxilio, mientras los delincuentes le efectuaban varios disparos sin dar en el blanco.
Los secuestradores volvieron a subir al auto de la víctima y arrancaron a alta velocidad, para luego dejarlo abandonado cerca de Los Aromos, en un camino interno paralelo al kilómetro 22 de la Ruta 8. Entretanto, el joven que había logrado escapar pidió ayuda a un automovilista y éste lo trasladó hasta la Seccional 25ª de Barros Blancos, dentro del departamento de Canelones.
No obstante, como el hecho se había iniciado en Montevideo y la Seccional 16ª ya estaba buscando el auto y a los secuestradores, el caso pasó a la órbita de esta comisaría capitalina, cuyas autoridades no ven con claridad los objetivos de los delincuentes. De todas maneras, se informó a la Justicia de lo sucedido, cuyo magistrado dispuso que se interrogue a todas las partes para aclarar el panorama. *
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