Saquearon cajas de seguridad del Banco de Crédito de la Unión
El caso en Uruguay no tiene antecedentes cercanos. En Argentina ocurrió algo similar en enero de 1997, cuando una banda fabricó un túnel por debajo de una avenida durante tres meses, hasta llegar a los cofres de seguridad del, casualmente, Banco de Crédito, pero Argentino. Varios famosos fueron víctimas de la banda –integrada por lo menos por tres uruguayos–, tales como Mauro Viale y Mirtha Legrand.
Aquí en Uruguay, LA REPUBLICA pudo saber que entre los afectados no habría personajes de renombre, sólo la hermana de un juez que trabaja en la órbita civil. El caso quedó al descubierto el pasado martes casi al cierre de la operativa, cuando un cliente, con un cofre en la institución, llegó hasta el banco.
Realizó los trámites de rigor. Recibió la llave gemela que la entidad tiene para juntarla con la suya. Bajó hasta donde se encuentra su caja para proceder a la apertura. Pero al intentarlo se dio cuenta de que ya estaba abierta, aunque a simple vista no lo parecía. Subió las escaleras tan rápido como pudo y dio cuenta a las autoridades.
Llega la Policía
Como un efecto en cadena, éstas dieron cuenta a la Policía, recayendo el caso por una cuestión de jurisdicción en la Seccional 15ª de la Dirección de Seguridad. En la actualidad, la investigación es llevada adelante por personal del Departamento de Hurtos y Rapiñas, dependiente de la Dirección de Investigaciones. En la faz judicial, el caso está en la órbita del juez penal de 11º Turno.
Luego de que el banco cerrara sus puertas al público comenzaron las primeras pesquisas. Las fuentes consultadas señalaron que el trabajo será muy largo y dificultoso, y que un resultado positivo sería muy dificil de lograr.
LA REPUBLICA pudo saber que son más de 15 los cofres «violentados». Pero no ha sido violentado, según las primeras pericias, ningún otro sector del banco. Se estima que el hábil delincuente trabajó con total tranquilidad, cuando todos creían que se trataba de un cliente. Esta es la principal hipótesis. No se descarta que haya contado con colaboración de personal del banco, extremo éste que también viene siendo analizado por los pesquisantes.
Lo que está claro, dijeron las fuentes, es que el autor del inédito atraco «conocía muy bien el tema». Se especula, incluso, que antes de concretarlo se hizo titular de una caja (con su propio nombre o un nombre falso) para «calcar» los movimientos del sector.
Trabajo limpio
Uno de los temas que más preocupa a la Policía en cuanto a la forma de sustanciar su trabajo, y a las autoridades del banco por las futuras acciones que puedan recaerle, es el monto de la maniobra. Es sabido que no existen controles sobre lo que cada propietario del cofre coloca en él. Pero, aparentemente, el autor material y sus posibles cómplices intelectuales sabrían qué cajas saquear.
Esto incluiría algún tipo de seguimiento hacia sus futuras víctimas. «Un golpe de este tipo no se arma de un día para el otro», señalaron las fuentes, a la vez que agregaron que tampoco se aclara de un día para el otro.
Hasta el momento sólo se radicaron en la Seccional 15ª, inmediatamente después del hecho, dos denuncias. Es que tras las primeras 48 horas no se habrían podido ubicar a todos los daminificados.
Estas cajas suelen tener muy poco movimiento. Sus dueños recurren a ellas en casos extremos, no todos los días. Es por esto que a ciencia cierta no se sabe cuándo se consumó el golpe. Pudo haber sido el mismo martes, pero también pudo haber sido hace una semana, o un mes. A nivel general –cada entidad tienen sus propias normas– los bancos no se hacen responsables por el contenido de las cajas, salvo en casos como éstos, según lo indicado por fuentes bancarias.
También por norma general, los bancos no pueden poner cámaras en el interior del recinto en el que se encuentran los cofres, porque estaría violando la intimidad del cliente. Si esto fuera así el caso ya estaría resuelto. Sí se debe consignar la identidad de la persona que accede al lugar, registro que viene siendo estudiado por los investigadores.
Millonario
LA REPUBLICA no pudo confirmar la cantidad total de cajas de seguridad que había, pero las fuentes dijeron que, al ser muchas, un cliente no damnificado pudo haber concurrido cuando la maniobra ya estaba concretada y no darse cuenta.
Lo cierto es que el delincuente actuó con mucho profesionalismo. Violentó las cajas, las vació, y antes de irse las colocó en su lugar como si nada hubiera pasado. Otro de los puntos a establecer es si el hombre se fue con el botín –que se supone millonario– tras el golpe, o lo ocultó en su caja, si es que la tiene.
Hasta el momento las denuncias presentadas se refieren básicamente al hurto de alhajas. Una vez obtenida la nómina completa de los afectados, comenzarán a ser indagados por los actuantes. Paralelamente, el banco habría iniciado una investigación administrativa interna.
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