Fue anoche en el barrio Lavalleja y resultó herido un pasajero

Atentado criminal contra chofer de la línea 174 de Cutcsa

Un grave atentado a balazos que por milagro no tuvo consecuencias fatales se registó anoche en el marco de un clima de tensión entre los trabajadores del transporte, ante la seguidilla de atracos con heridos registrados en distintos puntos de la capital.

El hecho tuvo lugar ayer próximo a las 20 en la zona del barrio Lavalleja, y el blanco del ataque fue un ómnibus de la empresa Cutcsa matrícula 40.726, perteneciente a la línea 174 con destino a Aviación Civil. El rodado iba repleto de pasajeros, unos cincuenta según las fuentes policiales requeridas por LA REPUBLICA.

El colectivo se dirigía por la calle José María Silva en dirección a Instrucciones. En eso estaba cuando llegó a una plazoleta existente sobre Silva, entre las calles Charcot y Jenner. Un fuerte impacto contra una de las ventanillas sacudió a los trabajadores del bus y a los pasajeros.

El ruido provenía de la ventana correspondiente al asiento número dos, el individual que se encuentra ubicado del lado izquierdo, detrás del conductor. En los primeros segundos posteriores al estruendo, el desconcierto fue general, hasta que el pasajero que ocupaba el asiento exclamó que se encontraba herido.

El guarda le informó entonces a su compañero que un hombre sangraba por su rostro, por lo cual el chofer aceleró la unidad 726 hasta llegar a Instrucciones. Allí detuvo la marcha y pidió colaboración policial y médica. Personal de la Seccional 8ª de la Dirección de Seguridad y una ambulancia de la Unidad Coronaria Móvil se hicieron presentes en pocos minutos.

La médica a cargo constató que el pasajero identificado como Juan Carlos García Bransini, oriental, de 45 años, tenía varios trozos de vidrio incrustados sobre el rostro. «Heridas cortantes leves en mentón» fue el diagnóstico emitido. La víctima era un trabajador de mantenimiento del Hospital de Clínicas que retornaba a su domicilio.

Balazo desde la oscuridad

Los policías intervinientes realizaron una primera inspección ocular en el ómnibus, determinando que la mencionada ventanilla se encontraba totalmente astillada y con un pequeño impacto, que según las fuentes consultadas correspondería a una bala calibre 22. En el interior del rodado no se encontraron rastros del proyectil.

Al ser indagadas las personas que viajaban en ómnibus, todas coincidieron en afirmar que habían escuchados un estampido, sin advertir de dónde provenía. Según la primeras pericias practicadas, el impacto marcado en la venta estaría indicando que la bala realizó una trayectoria ascendente.

Esto hace suponer que el autor del ataque estaba parapetado prácticamente a ras del suelo, y cuando pasó el vehículo accionó el arma apuntando contra el chofer. De acuerdo a las averiguaciones realizadas por los uniformados, el atentado criminal se habría producido a la altura de la mencionada plazoleta, en la que suelen juntarse varios hombres.

Estos se han convertido ahora en los principales sospechosos de este nuevo ataque contra un bus, que se produce luego del compromiso del Jefe de Policía de Montevideo de reforzar la seguridad en las zonas, precisamente en las aledañas a donde se produjo este grave hecho.

El ómnibus se encuentra en dependencias de la Dirección Nacional de Policía Técnica para ser sometido a una inspección exhaustiva, mientras que el comando de la Seccional 8ª puso en conocimiento de lo sucedido y actuado al juez penal de 21º Turno.

Este dispuso que el herido sea visto por un médico forense y que se continúe con las pesquisas en procura de aclarar este episodio.

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