Se quebró el silencio
El viernes 25 de enero, Angel Diego Cigale Herrera, de 25 años, procesado por rapiña, volvía del Módulo I del Comcar en el que había estado con medidas de seguridad, luego de retirar unas cosas suyas que habían quedado allí. Regresaba al Módulo III, a donde había sido llevado tras el levantamiento de las medidas.
Pero no llegó. A mitad de camino, entre los Módulo II y III, fue interceptado por Alberto Leonel Ramos, de 30 años, con antecedentes penales por rapiña, motín, daños y lesiones, quien le clavó en el corazón un corte de fabricación casera. Cigale fue hallado horas después por las autoridades del Comcar.
Las pesquisas iniciadas internamente por los responsables del mayor centro de reclusión del país no dieron resultados. Ni siquiera el ahora procesado por homicidio fue indagado. El caso pasó entonces al comando de la División Homicidios, cuyos funcionarios comenzaron a investigar.
Varios crímenes cometidos tras las rejas han quedado impunes por la falta de datos que aporten los testigos o conocedores del tema, que se amparan en un código interno que impide colaborar con la Policía. Sin embargo, los efectivos se hicieron presentes en el lugar e indagaron a los reclusos que tenían contacto con Cigale, con sus compañeros de celda y con supuestos testigos. En primer lugar uno de los internos pidió garantías para aportar información, la cual permitió orientar las pesquisas. Luego surgieron otros indicios de parte de testigos, lo cual llevó a realizar una serie de pericias para confirmarlos o descartarlos.
Ocurrió la primera de las posibilidades y entonces el caso parecía encaminarse. El miércoles pasado, tal como se anticipara en la pasada edición, se realizaron requisas en Comcar, las que permitieron incautar numerosos cortes carcelarios entre los cuales estaría el arma homicida. Elevadas todas las actuaciones realizadas a la Justicia competente, Ramos fue procesado ayer de mañana nuevamente, lo cual lo mantendrá tras las rejas largos años. Ahora los funcionarios tienen en la mira el esclarecimiento de otro homicidio, el de un preso que días atrás fue incendiado en su propia celda.
Otro homicida
Ayer también fue remitido a la cárcel por homicidio y hurtos el joven de 19 años Santos Saúl Lemos Pereira, que en noviembre de 2001 asesinara a una mujer de 84 años en el Cerro y que permaneciera prófugo hasta principios de esta semana.
Su captura fue posible gracias a un operativo de ocho días montado por la División Homicidios, cuyos funcionarios se camuflaron de marginales para permanecer en una zona de cañaverales donde Lemos se había establecido en un rancho de cartón y telas.
Los efectivos, en el marco de las pesquisas, lograron saber su paradero y tras largas jornadas lo atraparon el martes de mañana.
Los hurtos que se le imputaron corresponden a la apropiación de objetos que pertenecían a las personas que residían en el mismo lugar que él. *
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