Mike Tyson en el Chuy
HUGO LUJAN AMARAL, ROCHA
A pesar que el hecho no generó grandes comentarios ni mayor trascendencia entre los vecinos de la ciudad de Chuy, el hombre pretendió imitar a Mike Tyson arrancando parte del pabellón auricular a otra persona en medio de una pelea que estaba protagonizando.
El trozo de oreja quedó tirado en la calle y posteriormente fue llevado a la seccional policial, mientras el hombre dañado era atendido en el centro asistencial de la zona.
Luego de las actuaciones judiciales por la disputa callejera, ambos habrían sido dejados en libertad sin ninguna consecuencia posterior.
Según fuentes consultadas, dos hombres de 33 y 27 años, ambos residentes en la zona (uno de ellos en territorio brasileño) se encontraron en plena Avenida Internacional de la ciudad de Chuy y comenzaron una discusión por una situación que se venía arrastrando desde días atrás.
Todo habría comenzado cuando uno de los hombres se separó de su esposa, pasando ésta a residir en casa de una amiga, esposa del otro protagonista del altercado.
Llamadas inoportunas
En los días siguientes a la separación, el esposo ralizó varias llamadas telefónicas a la casa donde estaba residiendo en forma temporal su compañera. Incluso algunos contactos telefónicos habían sido realizados en horas impropias, según consta en una denuncia policial que presentaran los propietarios de la finca ante las autoridades policiales.
Incluso en las últimas llamadas telefónicas los términos de un lado y otro de la línea habrían sido fuertes y hasta insultantes entre quien pretendía hablar con su ex compañera y quien pretendía no ser molestado en su propio hogar.
Así habrían comenzado las recriminaciones de ambos, cuando circunstancialmente se encontraron en la calle. La discusión fue subiendo de tono hasta que los hombres se tomaron a golpes de puño.
Poco después de la pelea a trompadas, uno de ellos dio por terminada la pelea cuando le mordió la oreja a su contrincante circunstancial y le seccionó parte del pabellón auricular.
El hombre herido fue trasladado de inmediato al centro asistencial. Poco tiempo después, el trozo de oreja fue hallado en la vereda y alguien lo llevó hasta la comisaría, donde quedó enganchada en un alambre secándose al sol.
A los pocos días de haber ocurrido el hecho se escuchan en la frontera comentarios de distinta naturaleza.
Los mismos son pronuciados por aquellos que sostienen que no pasó nada y le restan importancia al hecho porque «era un pedacito chiquitito de oreja», hasta quienes manifiestan el temor porque este mecanismo de agresión o defensa pueda transformar en un frecuente modismo de ahora en más. *
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