Mató al padrastro con adoquines
El pasado fin de semana había sido asesinada una mujer de más de 80 años por, al menos, dos individuos que la maniataron y asfixiaron para robarle algunos pesos. Si bien este nuevo episodio de muerte no guarda relación con los móviles del anterior, sí marca que el departamento fronterizo tiene una de las cifras más altas en la materia.
Personal de la Seccional 9ª a cargo del caso, tomó conocimiento del mismo sobre la una de la madrugada del miércoles, cuando Luis Eduardo Guedes, oriental, casado de 59 años, ingresó al Hospital de Rivera. Lo había trasladado su esposa en un taxi, luego de un incidente mantenido en el domicilio que ocupaban en la zona de Cerro del Estado.
El primer diagnóstico médico sobre la situación del paciente indicó que presentaba «traumatismo encéfalo craneano sin pérdida de conocimiento, herida cortante en occipital». Una hora después Guedes experimentó una convulsión y a posterior un paro cardiorrespiratorio. Sobre las tres de la mañana el hombre dejó de existir.
De las indagaciones realizadas se pudo concluir que el infortunado, junto a su esposa brasileña (MB de 52 años) y los hijos de esta (AB de 17 años y JHMB de 19, ambos brasileños) comenzaron a consumir bebidas alcohólicas desde tempranas horas de la mañana en el marco de las celebraciones de Navidad.
El final
La mujer MB explicó a la Policía que su marido y su hijo mayor (que se domicilia en Quintas al Norte) mantenían problemas desde hace un largo tiempo y que estos salieron nuevamente a la luz luego de más de 15 horas de beberaje. Una chispa encendió las diferencias que derivaron de manera inmediata en una pelea. Muestra de ello es la casa que quedó en total desorden, de acuerdo a la información recabada por la Policía.
El altercado continuó en el exterior de la vivienda y entonces el muchacho brasileño comenzó a atacar a su padrastro con piedras similares a los adoquines. La escena fue presenciada por vecinos del lugar, que hasta ese momento sólo habían seguido la discusión por los gritos que provenían del interior de la finca.
También habrían observado cuando una de las pesadas rocas fue arrojada desde corta distancia directamente a la cabeza de Guedes, quien no pudo esquivarla. El joven, que no sabía a esa altura cuál sería el epílogo de su furia, desapareció del lugar, mientras que su víctima era cargada en un taxi por la esposa y el otro hijo.
Si bien se realizaron rastrillajes por la zona de los hechos y en Quintas al Norte, el asesino no fue, hasta el momento, capturado por la Policía. *
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