Encontró un revólver y al mostrárselo a su hermano menor lo hirió en un ojo
Una chica de 18 años, que vive en Cerro Norte, durante un paseo por el Casabó encontró un revólver viejo –según ella lo declaró luego a la Policía– y se lo puso en un bolsillo de su campera. Más tarde, cuando eran las 22 y 30 regresó a su casa ubicada en el cruce de Puerto Rico y Santa Cruz de la Sierra.
Al ingresar encontró a su madre sentada, teniendo a su hermano menor de 10 años sobre sus rodillas. Al quitarse la campera recordó lo que había encontrado en el barrio Casabó y sacó el revólver del bolsillo para mostrarlo. Al tomarlo por la empuñadura lo levantó apuntando hacia su progenitora y su hermanito y en esas circunstancias se le escapó un disparo.
El niño de 10 años recibió el impacto en pleno rostro cayendo sobre el pecho de su madre con la cabeza bañada en sangre. El drama se había consumado nuevamente por la irresponsabilidad de manipular un arma sin los mínimos conocimientos para saber si tenía alguna bala en el tambor.
Con la premura del caso llevaron al pequeño hasta el Centro de Salud del Cerro donde los médicos establecieron que el menor presentaba una herida de bala en la cara con impacto en la sien y roce sobre el ojo derecho. Debido a su delicado estado, el niño fue trasladado al Hospital Pereira Rossell, donde los médicos lograron estabilizarlo constatando que la bala no había logrado penetrar en el cráneo.
Trabajaron funcionarios policiales de la Seccional 24ª quienes enteraron a la Justicia competente. *
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