Los delincuentes tras la bolsa de "Santa Claus"
Como se sabe, en los días previos a las fiestas navideñas se hacen efectivos los pagos del medio aguinaldo, lo cual determina disponibilidad de dinero en empresas para tales fines. Atraídos por el «dulce», los delincuentes se dedican a merodear por las puertas de los bancos para ver quiénes harán depósitos o retiros de grandes sumas de dinero. Asimismo, circulan por las zonas comerciales ya conocidas en busca de una oportunidad para dar el «zarpazo» y salir corriendo con el dinero ajeno. De acuerdo a todo este movimiento tradicional, ya conocido por todos, es que el comando de la Jefatura de Policía capitalina estructura anualmente una férrea vigilancia especial en dichas zonas procurando brindar seguridad a comerciantes y consumidores.
Entre la gente que busca las ofertas más accesibles, las abuelas que van con sus nietos mirando los escaparates de los comercios y los policías que se pasean atentos a la menor irregularidad, los rapiñeros se mimetizan de inocentes ciudadanos en busca de sus regalitos. Aunque ellos vienen dispuestos a llevarse todo sin pagar nada.
Por este motivo la Jefatura alerta a la población para que tome las medidas de precaución debidas en zonas de aglomeración de público, aconsejando llevar el dinero en bolsillos internos o en lugares de difícil acceso. Por otro lado, cuando las personas concurren a agencias bancarias a efectuar retiros o depósitos de grandes sumas se recomienda solicitar apoyo en la seccional más cercana.
Medio millón
Entre el lunes y el martes empezó el carrusel de la oferta y la demanda, oportunidad que fue aprovechada por varios delincuentes para cometer cinco golpes fulminantes que les deparó un botín total –aunque actuaron por separado– estimado en medio millón de pesos.
Pero ellos actuaron sobre seguro, vigilando a remeseros y otras personas a la salida de los bancos. Y la Policía no tiene ojos en la nuca. El comando de la Seccional 9ª informó de un golpe consumado por un solitario delincuente que logró llevarse 30 mil pesos de un solo «saque», tras sorprender a dos remeseros de una mutualista que estaban en una camioneta estacionada en 8 de Octubre y Avelino Miranda.
La pareja estaba por descender para depositar el dinero en un banco de la zona, pero antes llegó un individuo quien les apoyó un objeto contundente en el costado, asegurando que era un arma y se escapó con el dinero. Demasiado fácil. Pero la cosa no quedó ahí. El hombre subió al rodado y se hizo conducir hasta Nueva Palmira e Inca, donde se dio a la fuga.
El aguinaldo
Otro golpe estuvo mejor estudiado por el hombre que lo cometió, quien se llevó para su casa 200 mil pesos, que seguramente le permitirá pasar en forma holgada las próximas fiestas. Ocurrió el lunes a las 18 horas cuando un individuo se presentó en la institución privada SEMM, ubicada en la calle Catalán 2182 esquina Joaquín Requena. Tras llamar a la puerta, fue atendido por una empleada a quien el visitante le dio un empellón y la mandó al piso. Luego ingresó armado con un revólver y redujo a otra funcionaria de la contaduría, a quien sustrajo la suma indicada, que estaba ensobrada para pagar aguinaldos. Tras dejarlas encerradas en el baño se dio a la fuga. Otro individuo interceptó a una señora de 65 años que descendía de un taxi en Juan Manuel Blanes y San Salvador y mediante la modalidad del arrebato le hurtó la cartera con 14 mil pesos que acababa de retirar de un banco para los gastos navideños. El rapiñero corrió unos metros y subió a una moto que lo aguardaba con otro individuo al volante, escapando ambos.
El golpe más grande
El golpe de mayor monto logrado en la pasada jornada se produjo en Pocitos cuando un hombre se dirigía a la hora 14 hacia un banco ubicado en las proximidades de Rivera y Francisco Sosa. El ciudadano había salido de su casa minutos antes en su auto llevando el dinero en una bolsa de plástico. Nadie sabe cómo el delincuente supo que el hombre se desplazaba llevando la suma de 230 mil pesos en esa bolsa. Tal vez fue una corazonada, o quizá vio que iba al banco y el resto lo dedujo y tuvo suerte.
Momentos antes de llegar a la entidad un hombre joven pasó corriendo a tal velocidad que la víctima no pudo verle ni el color de la ropa que llevaba. Le arrebató la bolsa y continuó a toda velocidad. Alguien lo siguió hasta la esquina viendo como el muchacho se trepaba a una moto conducida por un amigo, huyendo ambos sin dejar rastros.
Extraña pastilla
Otro delincuente munido de un arma de fuego irrumpió en una distribuidora de alimentos congelados ubicada en Apóstoles 3583, donde sorprendió a un empleado de 48 años a quien golpeó. Pese a ello, la víctima se resistió y se trabó en lucha con el asaltante, hasta que éste lo tomó por el cuello y lo obligó a ingerir unas pastillas que le produjeron un rápido efecto dejándolo sin sentido. El delincuente escapó con apenas 1.500 pesos y tarjetas de crédito. Más tarde llegó un familiar que lo auxilió dando aviso a la Policía. El empleado fue internado en el Hospital Pasteur presentando politraumatismos y presunta intoxicación por anfetaminas. *
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