Los cuatro hermanos que salieron de un infierno
Cuatro hermanos estuvieron a punto de morir carbonizados al incendiarse en la mañana del lunes la casa donde vivían con sus padres, quienes en esos momentos no se encontraban con ellos.
Un vecino que providencialmente pasó frente a la vivienda de la calle Munar 2321, a las 9.30 de la mañana, vio que salía humo por las ventanas y llamó para ver si había alguien. Los hermanos gritaron desesperadamente desde el interior y eso decidió al vecino a romper la puerta.
Después de varios golpes, la misma cedió y el hombre pudo ingresar. De esta manera logró sacar ilesos a los cuatro hermanos: Diego, de 8 años; Sofía, de 12; Martín, de 17, y Noelia de 20 años.
La puerta principal era el único lugar por donde podían salir, ya que todas las ventanas están provistas de rejas. Otros vecinos saltaron un muro y lograron abrir una reja que da al patio trasero.
Nada hacía prever lo que podía suceder en esa casita de trabajadores de la Unión, donde una pareja vivía con sus cuatro hijos. Habían logrado amueblar la casa poco a poco con base en el sacrificio del matrimonio.
Antes de las ocho de la mañana, el jefe de familia, Ricardo Guarillia, marchó rumbo a su trabajo en un laboratorio. Su esposa, Mariela Grasso, tuvo una salida inesperada, pues debió acompañar a su madre a internarse para una intervención quirúrgica.
En la casa, los hijos quedaron solos, pero como estaban los dos mayores no había problemas en cuanto al comportamiento. Ellos dos, junto con la niña de 12, debían cuidar a Diego, de 8 años, que es discapacitado.
Algo pasó que encendió la chispa que convirtió la casa en un infierno. El fuego se propagó rápidamente a ropas y muebles y el humo que salió al exterior alertó al vecino que pudo romper la puerta y ponerlos a salvo.
Luego vinieron la Policía y los bomberos. El fuego fue sofocado, pero de la casita no quedaba nada que pudiera rescatarse.
Tras más de veinte años de lucha para formar un hogar, de pronto se encontraron otra vez igual que al principio: absolutamente sin nada.
Cualquier ayuda que pueda ser brindada para que esta familia logre volver a levantar su casita, se puede canalizar a través de los teléfonos 507 3569 y 619 7835.
Allí viven vecinos solidarios que ya han iniciado la labor de apoyo en todo el barrio, que incluirá una colecta con el fin de ayudar a paliar tan dramática situación. *
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