Secuestraron a dos repartidores
Luego de descargar 2.500 cartones de cigarrillos en un galpón, los individuos siguieron viaje con los rehenes hasta que se bajaron, dejándolos maniatados en su camioneta y se tomaron un ómnibus.
Las autoridades de la Seccional 16ª, que analizan este delito, estiman que se trata de un asalto por encargo, tal vez para pagar una deuda por tráfico de drogas o por contrabando de whisky.
El golpe, «tan extraño como profesional», al decir de un jerarca policial, comenzó a gestarse exactamente a la hora 7 y 15 de ayer, en un momento en que el ajetreo comercial de la semana aún no se había iniciado. Paralelamente, el turno policial había comenzado a las seis de la mañana y todavía se encontraba en la etapa del cambio de guardia.
La camioneta matrícula SAV-2825, llevando un cargamento de 2.500 cartones de cigarrillos para distribuir a distintos clientes, se desplazaba por el Camino Maldonado ocupada por el conductor y por el encargado del reparto.
Al llegar a la altura de la calle Venecia, en el barrio Bella Italia, se le cruzó delante un automóvil Fiat Uno color oscuro que, como característica fundamental, presentaba varios impactos de bala en su carrocería. El conductor de la camioneta de los repartidores debió frenar bruscamente para no chocar el auto, sin advertir que dos hombres habían descendido portando armas cortas.
Actuando en forma profesional se dirigieron a cada lado de la camioneta y redujeron bajo amenazas a los dos trabajadores.
Los hicieron descender y los introdujeron en la caja, no sin antes atarles las manos con sus propios cinturones. Luego, uno de los individuos apartó el Fiat hacia un costado y ambos subieron a la camioneta de los cigarrillos alejándose del lugar, llevando la carga y los rehenes.
Luego de andar un trecho, la camioneta ingresó a un galpón cerrado (los rehenes escucharon abrir y cerrar los portones) donde descargaron todos los cartones de cigarrillos y les robaron el dinero a los repartidores.
Acto seguido salieron y continuaron la marcha llevando solamente a sus rehenes, desplazándose hasta Tomkinson y Chacra Nueva. Allí descendieron los individuos y apenas apareció el primer ómnibus se lo tomaron y se fueron.
Ello llamó la atención a un vecino que luego se acercó a la camioneta suponiendo que se habían quedado sin nafta.
Pero entonces sintió ruidos provenientes de la caja y llamó a la Policía. Cuando llegaron los funcionarios policiales liberaron a los repartidores e iniciaron las pesquisas para dar con los maleantes, y tratar de localizar el galpón donde bajaron el cargamento hurtado. *
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