Orden de captura nacional para comisario inspector
La historia del oficial de Policía Artigas Rivero al margen de la ley es tan vasta como enigmática, como así también su cercanía con el mundo político, al amparo del cual se enriqueció de manera vertiginosa desde principios de la década del 90 hasta el presente. Hoy por hoy está considerado uno de los más grandes contrabandista de cigarrillos de la región.
Pero paradójicamente no explotaba su comercio ilegal por el departamento de Rivera (en el cual se viene desarrollando la más grande investigación contra el contrabando desde finales del año pasado), sino que sus puntos de salida eran y, aparentemente aún lo serían, el resto de los departamentos fronterizos.
Si bien no aparece vinculado a las mafias de aquellos lares, su operativa y su historia tienen puntos en común con el prófugo número uno de esa organización, el aduanero Adolfo Gil Riveiro. Ambos hicieron fortuna con el contrabando de cigarrillos, fueron beneficiados con un pase en comisión en el Parlamento (Gil Riveiro en la secretaría del diputado colorado Alejo Fernández Chaves y Rivero en la del nacionalista Gustavo Borsari): los dos están prófugos.
La historia
El comisario inspector, cuando todavía no tenía tantos grados en su uniforme, allá por el año 1988, fue sorprendido junto a un colega suyo, el hoy subcomisario Porto, incurriendo en la ilegalidad. En su momento, la Justicia cayó sobre ambos y los procesó por varios delitos de abigeato en concurrencia formal con un delito de contrabando.
La carrera de estos dos funcionarios parecía haber llegando a su fin. Sin embargo, ambos siguen integrando las filas del Instituto Policial. Sobre Porto LA REPUBLICA ya informó en su momento, cuando tuvo que ir a declarar meses atrás a Rivera por el tema del contrabando de cigarrillos desde la Zona Franca de ese departamento. Tras su comparecencia quedó en libertad y actualmente se desempeña en la Jefatura de Policía de Montevideo.
Pero si bien los dos hombres iniciaron «carrera juntos» sus caminos se bifurcaron. Porto había sido sumariado y dado de baja, pero gracias a las gestiones del abogado Gonzalo Aguirre (ex vicepresidente de Luis Alberto Lacalle) fue reintegrado y compensado económicamente bajo la titularidad de Guillermo Stirling en el Ministerio del Interior, que debió acatar una resolución de un tribunal judicial.
Pero Rivero no tuvo esos problemas y tampoco fue sometido al Tribunal de Honor de la Policía, pasando a desempeñarse como custodia del número dos de Uruguay, el mismo que hizo que su colega en el delito fuera ingresado nuevamente a la Policía. No obstante, la suerte de Rivero parece estar llegando a su fin. De acuerdo a una investigación realizada por LA REPUBLICA en diversos ámbitos, un grupo de oficiales de la Policía de distintas unidades ejecutoras ha realizado una extensa y tortuosa investigación, en conocimiento del Juzgado Penal de 17º Turno, desde donde partió días atrás la orden de captura nacional.
Fortuna
Muchas son las imputaciones que enfrenta el actual comisario inspector, pero no todas ellas contarían con respaldo probatorio: por ejemplo, que haciendo uso de los autos oficiales habría realizado contrabando cuando era un dependiente de Presidencia. Pero hay otras situaciones que, de acuerdo a las informaciones obtenidas, están comprobadas.
Por ejemplo la forma de trabajar de Rivero en asociación con un ciudadano argentino, a quien presuntamente le pasó hace pocos meses la titularidad de la sociedad anónima que poseen: Indesur SA. Mediante ésta importaban cigarrillos desde países tales como Chile o Paraguay y los introducirían ilegalmente en Uruguay y Argentina, especialmente en el vecino país.
Para tener una idea del volumen de las maniobras, sólo durante 2000 Indesur realizó operaciones por más de cinco millones de dólares, según los datos recabados. Las ganancias y la fortuna personal del comisario inspector estarían por arriba de los 10 millones de dólares. Entre sus principales propiedades se cuenta una estancia de más de mil hectáreas en el departamento de Florida, cuya compra habría concretado definitivamente en 1997; también vehículos tan modernos como costosos, y ha realizado una indeterminada cantidad de viajes al exterior en el último decenio. Todo ello con su sueldo de comisario inspector: 9.517 pesos con 26 centavos. *
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